martes, 3 de abril de 2012

DESTINO - CAP.3

-¡Oliver espera!
El chico al oírla se dio la vuelta  con una deslumbrante sonrisa, la cual le nubló la vista y la dejó sin respiración.
-Dime amm… es curioso pero aún no sé tu nombre – dijo sonriendo aún más al darse cuenta de que estaba completamente colorada.
-Me llamo Cristina León, pero todo el mundo me conoce como Cris.
Oliver dio una paso hacia delante quedando más cerca de ella, le sostuvo su mano y la beso atravesándola con su mirada. Cris se sintió ligera y vulnerable y tuvo que respirar hondo varias veces para recuperar el hilo de sus pensamientos. Una vez lo hizo dijo:
-¿Qué haces en la puerta de mi clase?
-Pensé que al salir de la mía vendrías aquí así que tomé un atajo para llegar aquí antes que tú, quería volver a verte.– sonrío tímidamente y algo avergonzado a juzgar por el rubor en sus mejillas-Aunque si hubiera venido a la pata coja también habría llegado antes que tú.
-Yo…esto...me entretuve un poco por el camino y me encontré a mi hermano y…
-Shh no me des explicaciones, no las necesito.- dijo Oliver poniendo el dedo índice sobre los delicados y ahora secos labios de Cris.-
-¿Y por qué has cargado tú con la culpa de nuestro retraso?
-¿Tú no sabes que la curiosidad mató al gato, pequeña?
-Sí pero no importa, tienen siete vidas ¿recuerdas?
Oliver no pudo contener una carcajada y dijo:
-Veo que no voy a conseguir escabullirme de tus preguntas. Cargué yo con la culpa para echarte…para echaros una mano y que no tuvierais problemas.
-No lo entiendo el porqué, no sé, no tiene sentido proteger a una…a dos chicas que no conoces de nada.
-¿Tú nunca has tenido la sensación de que conocías a alguien aunque nunca hayas hablado con ella? Tenía la necesidad de protegerte
-Si…Gracias
-Bueno y cambiando de tema, ya que he sido un buen chico y he aclarado todas tus dudas creo que merezco algo a cambio
-Si claro, por supuesto. Pídeme lo que quieras.
-¿Sería mucho pedir que me dieras un abrazo?
Al oír esto los ojos de Cris se desorbitaron y su pulso volvió a acelerarse. Tenía la sensación de que sentir eso  se estaba convirtiendo en algo demasiado reiterado aquel día. Se sorprendió mirando a la puerta de su clase, la cual estaba cerrada, y se dio cuenta de que no sabía porque lo hizo. Tal vez esperaba ver a alguien saliendo por la ella.
Oliver también se percató y dijo:
-Llevas razón, si alguien saliera y nos viera se tomaría una idea totalmente errónea. Lo siento por ponerte en este compromiso.
-Oye, si me aceptas un consejo no te dediques a la videncia porque, sinceramente, eres bastante malo. Deberías saber que me da igual lo que la gente piense o diga sobre mí. Es mi vida y mientras yo esté feliz con ella no haré caso a los demás.
 Mientras decía esto se acercó despacio al muchacho. Al quedar justo delante de él le miró a los ojos y sin mediar palabra se fundieron en un intenso y dulce abrazo. Cris se sintió segura, protegida, feliz. La puerta se abrió y Alex apareció. Su rostro bronceado quedó completamente pálido y se aclaró la voz. Oliver intentó separarse pero ella no quiso y se quedó abrazada a él.
-Cris, don Pablo me ha dicho que pases a clase, quiere decirnos algo a todos antes de irnos y como siempre me toca a mí avisarte.-Y se pasó dando un portazo-
-Tengo que irme. Muchísimas gracias, en serio.
-Te echaré de menos. Hasta mañana.-le besó la mejilla, se dio media vuelta y se fue sonriendo.
Cris apoyó la mano en el picaporte, respiro hondo y pasó. Toda la clase se quedó mirándola, toda menos Alex, la cual estaba con la cabeza sobre su mano, el codo apoyado en la mesa y con un bolígrafo en la otra, parecía distraída y melancólica.
-Cristina, que conste que esto lo permito porque es el primer día pero mañana nada de andar por los pasillos ¿de acuerdo?
-Si don Pablo, muchas gracias por ser tan compresivo.
-Anda anda deja de hacerme la pelota y siéntate que os tengo que informar de algunas cosas.
El tiempo se pasó rápido y antes de darse cuenta estaba recogiendo su estuche y su cuaderno para irse a su casa. Cuando salía por la puerta principal se encontró con Alex, la cual también salía, y se fue con otra chica. Mientras las observaba vio que a ésta última se le caía algo, lo cogió y paró para dárselo.
-Oye perdona pero se te ha caído esto.-y le tendió la mano con el objeto (lo que parecía ser algún tipo de símbolo, supuso que de algún collar o un llavero, no estaba muy segura)-.
-Gracias, en estos bolsillos no me cabe nada, menos mal que no tengo que meter la cabeza ahí porque si no ya la habría perdido.
-¿Ah, pero que aún tienes de eso?- dijo Alex sonriendo abiertamente-.
-Nos ha salido graciosa la niña por lo que se ve. Puedes llamarme Ashley.
-Un placer. Yo soy Cris.- y le tendió una mano-.
-Por Dios eso es una saludo de tíos, dame dos besos anda.- Al dárselos se dio cuenta de que olía a vainilla, lo cual le agradó considerablemente.- ¿Te quieres venir con nosotras a dar una vuelta?
-No, Cris ya se iba a su casa ¿no es así?-intervino Alex, que hasta entonces apenas había hecho acto de presencia en aquella conversación-.
-Sí así es, tengo que irme. Pero otro día seguro que voy contigo a dar una vuelta por ahí Ashley. Hasta otro día.
-Adiós.-dijo despidiéndose mientras agitaba enérgicamente el brazo. Cuando pensó que Cris ya no le oiría miró a Alex y soltó.- ¡Cómo está el patio por aquí! El buen rollo se palpa en el ambiente.
-Deja tus ironías de lado durante un rato si no quieres cabrearme.
Cris continuó avanzando y ya no podía escuchar que más decían así que se puso la música y aligeró el paso, pues aún le quedaba un rato para llegar a casa.

El resto del día pasó rápido y sin más problemas. Dani no comentó nada de lo que ocurrió con Alex y todos charlaron animadamente sobre todas las expectativas y esperanzas que tenían puestas en aquel lugar.
Cómo no podía dormir se puso la música (a un volumen más bajo de lo normal, pues no quería molestar a sus padres o a su hermano) y se puso a hacer lo que de verdad necesitaba, pensar en aquel ajetreado y agotador día. Aunque si un había un adjetivo que de verdad le hiciera justicia era el de raro. Pensó en todo lo que le dijo Oliver, en el momento en el que sus miradas se cruzaron, aquel abrazo y la sensación que a ella le pareció de auténtica felicidad. Pero también recordó a Alex, su fuerte carácter, sus enfrentamientos tan reiterados, el momento en el que podía haber optado por no seguirle el juego delante de su hermano. Al final el sueño acabó venciendo la batalla, apagó el reproductor de música y se dejó vencer por él.

CONTINUARÁ...

Fdo: GOAT

DESTINO - CAP.2

De pronto una puerta se abrió de espaldas a Alex y esta se separó de Cris dejando su cuello y a ella por fin libre. Tras la puerta apareció Dani, el cual se quedó atónito ante la escena que acababa de presenciar.

-¿Qué está pasando aquí? –preguntó el chico

Cris, intentando disimular su estado nervioso y los temblores que le recorrían el cuerpo tanto por la subida de adrenalina por el enfrentamiento con Alex como por el miedo de que su hermano contara lo que había visto a sus padres y estos se tomaran una idea equivocada sobre ella dijo:

–Emmm… nada hermanito, mira te presento a mi amiga Alex, me estaba enseñando una forma de inmovilizar a una persona ¿sabes?, ahora que la he aprendido no te conviene meterte conmigo.

-Me seguiré metiendo contigo, sé que eres demasiado torpe para ganarme incluso a una guerra de pulgares. Y por cierto, un placer Alex –A lo que le tendió la mano a la joven y ésta se la estrechó con firmeza.

-Igualmente Dani. ¿Así que esta es tu hermana? Lo siento chaval, te acompaño en el sentimiento – Y sonrió al decir esto último- Cris voy al baño, ve yendo tu a clase si quieres que si no vas a llegar tarde.- Y se fue al baño. Cris observo como abría la puerta y entraba no sin antes mirarle por encima de su hombro y guiñarle un ojo con aires de superioridad.

-A propósito Dani, ¿qué haces que no estás en clase?

-Iba al baño, creo que tomé demasiado zumo esta mañana… ¿Y tú?

-Estoy haciéndole recados al profesor. Y por favor la próxima vez ahórrate los detalles como lo del zumo.

Dani rió entre dientes y siguió el mismo camino que la otra muchacha había tomado minutos antes. Se acordó de que Alex estaba en el baño y algo le dijo que solo intentaba escabullirse para no seguir haciendo el papel de amiguita feliz delante de su hermano y decidió ir a hablar con ella para que le explicara algunas cosas. Conforme se iba acercando a la puerta del aseo su pulso se iba  acelerando, sus músculos se tensaban, su boca se secaba y su mal carácter florecía.

Al llegar a la puerta no dudó y la abrió intentando aparentar firmeza y determinación cuando en realidad había visto flanes más firmes que ella. Una vez dentro cerró de un portazo sobresaltando a Alex que estaba apoyada en la pared con las manos en los bolsillos y con el rostro serio.

-¿Por qué eres tan fría y distante conmigo? ¿Por qué te has puesto así ahí afuera? ¿Acaso es que a ti también te gusta Oliver? - preguntó Cris hecha una auténtica furia.

Al decir eso último algo cambió en la actitud de Alex, sus ojos adquirieron un brillo sombrío y tuvo la sensación de que la tensión era tal que se podía cortar con un cuchillo.

-Me porto así contigo porque odio a las chicas como tú, me he puesto así porque me sacas de mis casillas y considero que lo que yo sienta por Oliver o por cualquier persona no es de tu incumbencia, ahora si has acabado me largo a clase.

Al ver que Alex se encaminaba hacia la puerta la aseguró con el pestillo, dio un paso hacia adelante, la agarró del brazo y practicó la misma maniobra que sufrió ella hacía unos momentos.

-No, no he acabado y no te va a quedar más remedio que hablar conmigo.

-Veo que aprendes rápido lo que te interesa, ¿o es que acaso quieres tenerme cerca de ti?

-No digas tonterías, tenerte cerca es lo último que quiero. Me produces náuseas

-Pues no te veo cara de que tengas náuseas ¿sabes? Debe ser que ver a tu principito azul te cura cualquier cosa, ¿o debería llamarlo principito verde?

-No deberías llamarlo de ningún modo porque estoy segura que no lo conoces y no sabes cómo es.

-Eso es cierto, al igual que tu yo también soy nueva en el instituto y en la ciudad, pero conozco a los tíos como él y lo único que buscan es llamar la atención de alguna enamoradiza como tú para presumir delante de sus amigos y aumentar su fama de ligón y después, cuando ya no le sirvas, dejarte más tirada que un perro.

-No sabes lo que estás diciendo, es un buen chico.

-Ya claro ¿y eso te lo sacas del sueño que has tenido o de la conversación que nunca se has iniciado con él?

-No importa de dónde lo saque, simplemente lo sé. Algo en mi interior me dice que es buena gente y no como tú dices que es, el tiempo me dará la razón.

-En ese caso tráeme algo de comer, de beber y una cama por qué me parece que la espera para ver eso será muy larga.

-Me digas lo que me digas no pienso cambiar de opinión, quiero conocerlo.

-Tú sabrás, yo al menos te he advertido.

-Sí, ya has hecho tu buena acción del día. Enhorabuena.

-Paso de contestarte a eso, pero ya que tú me has acribillado a preguntas ahora me toca a mí. ¿A qué ha venido lo de presentarme a tu hermano  como “tu amiga”?

-No creo que te importe, además, es difícil de explicar.

-Haber cerebrito, si pregunto es por algo y creo que yo y mi inteligencia podremos seguir tu explicación.

-Verás… debido al trabajo de mi padre hemos tenido que viajar mucho y he estado matriculada en muchos institutitos

-Vaaaya ¿así que eres una chica cosmopolita? Interesante.

-Si me piensas interrumpir en cada frase que diga me niego a contarte nada.

-Vale vale no me comas. Continúa.

-Cómo te decía he estado matriculada en muchos institutos y a pesar de ello siempre he sacado buenas notas y he intentado mantenerme al margen de los problemas, pero cuando mi padre nos anunció el traslado aquí nos advirtió de que como causáramos peleas, alboroto o nuestras calificaciones bajaran nos volveríamos a mudar.

-Lo siento pero hay algo que no entiendo. ¿Por qué iba a pasar algo así aquí y no en cualquier otro lugar?

-Por qué las otras veces, puesto que era más probable que nos trasladáramos a los pocos meses o al año como mucho, mi madre trabajaba en casa y cuidaba de nosotros pero, puesto a que al parecer este destino va a ser algo más permanente o incluso el definitivo mi madre está trabajando y no puede estar tan pendiente de nosotros. Aunque mi padre nunca nos lo ha dicho yo sé que para conseguir venir aquí y en estas condiciones tuvo que pedir varios favores pero sí que nos dejó muy claro que podía renunciar a esto y volver a la vida de antes si no cumplíamos con nuestra parte del trato. A mi hermano le trae sin cuidado que tipo de vida llevemos y me dejó muy claro que me cubriría las espaldas siempre que no pensara que estoy en peligro, en ese caso se lo diría a mis padres y todo esto se acabaría. Por eso he tenido que mentirle. Y a propósito, gracias por seguirme el rollo.

-Bueno… en realidad lo hice por mí, no me beneficiaría meterme en líos por mucho que no me vayan a cambiar de país ni nada de eso, tengo una reputación que mantener. Cambiando de tema, deberíamos ir a clase o don Pablo empezará a pensar que nos ha secuestrado el bedel por el camino.

El camino hacia su aula fue corto y silencioso. Al llegar a la puerta se encontraron con Oliver, éste les indico que no dijeran nada, les abrió la puerta y les cedió el paso.

-Empezaba a temer que el bedel os hubiera secuestrado o algo.- Dijo don Pablo.

Ambas agacharon la cabeza, se miraron de reojo y se aguantaron la risa.

-Lo siento señor, la culpa es mía.- dijo Oliver.- Les pedí que me enseñaran cual era la clase a la que debía ir, pero no sin antes hacer que me explicaran todo como es debido. Me temo  que si tiene que echar una reprimenda a alguien sea a mí señor.

- No tiene importancia, pero que no vuelva a suceder. Y por cierto llámame don Pablo en lugar de señor por favor. Ahora regresa a tu clase.

-Muchas gracias señ…don Pablo.


Ambas chicas lo observaron mientras se marchaba. Cris no lo pudo aguantar y fue tras él.

CONTINUARÁ…

Fdo: GOAT

lunes, 2 de abril de 2012

DESTINO - CAP.1

Era un cálido día de verano y Cristina caminaba por una playa de California, la cual estaba poco transitada a esas horas, pues la gente debería estar comiendo. Ella era alta, con el pelo negro azabache que le llegaba por la mitad de la espalda y unos ojos azul cielo. El bikini blanco que llevaba resaltaba su tez tostada (la cual en invierno era algo más blanca) y con un pareo naranja atado a la cintura. Mientras paseaba sumida en sus pensamientos se chocó de bruces contra un chico algo más alto que ella, pelo rubio y unos preciosos ojos verdes de los cuales creyó enamorarse nada más verlos. Tenía la piel algo más morena que ella y se preguntó si la tendría así durante todo el año. Aunque estaba musculado no parecía ser uno de esos chicos adictos al gimnasio y a los esteroides. Vestía un pantalón a juego con sus ojos y una camiseta gris de tirantes.



El despertador la sobresaltó y la sacó de aquel sueño. Se sentó en la cama con cierta nostalgia recordando los días en aquellas playas que ahora había dejado atrás debido a los viajes de negocio de su padre y se preguntó si este sería ya el destino definitivo. Aunque aquella playa era la misma por la que tantas veces había paseado, no terminaba de encajar algo en aquel sueño; el muchacho con el que tropezó no lo había visto jamás, aun así tampoco le dio demasiada importancia pues ya apenas lo recordaba. Unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos. Era su madre que pasaba a despedirse de ella antes de irse al trabajo y a desearle suerte en su primer día de instituto (iba a empezar 1º de bachiller, por lo que estaba nerviosa ante las expectativas de este nuevo curso, sumado al hecho de ser nueva en el instituto, en la ciudad y casi en el país, pues aunque Cristina, o Cris como solía llamarle la gente, nació en España se mudaron cuando ella era aún muy pequeña por el trabajo de su padre y desde entonces no había hecho nada más que viajar de ciudad en ciudad y de país en país durante sus 16 años). Su madre le besó en la mejilla, le quitó el pintalabios que le dejó en esta y fue cerrando suavemente la puerta a su paso.

Cris se aseó  y vistió rápidamente, pues no quería llegar tarde, y bajó a desayunar. Una vez lo hizo saludó a su padre y a su hermano, el cual había cumplido hace unos días los 14. Cogió su mochila con un estuche y un cuaderno y se encaminó hacia la puerta, pero cuando se disponía a agarrar el picaporte para salir su padre la detuvo.

-¿Hija, quieres que te acerque al instituto en coche? Queda un poco lejos.

-No papá, tranquilo, voy bien de tiempo y me apetece caminar un poco y despejarme.

-¿Estás segura? A mí no me cuesta nada…

-Lo sé papá, gracias pero bastante tengo con compartir instituto con el mico de Dani como para compartir también mi espacio con él durante el trayecto hacia allí – se giró y le sacó la lengua a su hermano-.

-Yo también esperaba tener que verte nada más que en casa – Dijo Dani sonriendo-.

-Cristina, Dani, comportaos si no queréis que me enfade.

-Pero si estamos de broma – protestaron al unísono

- Me da igual, sabéis que no me gustan ese tipo de bromas y menos entre hermanos.

-Lo sentimos – volvieron a decir, pero esta vez Cris añadió – Me voy al insti. Pasar un buen día y si queréis algo estoy en el móvil. Os quiero.- Y salió de casa con paso ligero, (pues se le había hecho un poco tarde) y con la música a todo volumen.

Al llegar al salón de actos el director estaba iniciando las presentaciones de los profesores que los torturarían durante todo un largo curso. Tuvo que pedir a una chica que apartara su chaqueta y su mochila, pues era el único sitio que quedaba libre. La chica lo hizo a regañadientes y con lo que le pareció un fastidio considerable pero no sin antes mirarla de arriba a abajo y vislumbrar algo que podría haber sido una sonrisa (aunque no estaba muy segura de ello) en los labios de aquella muchacha, Cris ante su reacción puso los ojos en blanco y se sentó.

-Mmm... Lo siento por molestar…y gracias.

-No importa pero la próxima vez llega antes como todo el mundo.

-Eres algo borde tú ¿verdad?

-Tal vez, pero si no me hablaras no tendría que serlo.

Cris se cruzó de brazos y decidió ignorarla, ante eso la chica la miró y sonrió con una mezcla de dulzura y satisfacción en la cara. Ambas se pusieron a prestar más o menos atención hasta que empezaron a nombrar a los alumnos y a distribuirlos  en las distintas clases. A ella le toco en 1ºB y con un tutor que no parecía malo, su impresión es que  ya era mayor, aunque tenía un buen aspecto le rodeaba un aura de resignación,  seguridad y autoridad que hablaba por sí sola. Le siguieron hasta clase y una vez estuvieron dentro mandó a la chica del salón de actos, con la que le había tocado en clase (por lo visto de llamaba Alexandra, pero ésta le corrigió diciéndole que si lo prefería podía llamarle Alex ya que todo el mundo lo hacía) y a ella a avisar a unos cuantos alumnos de algunos formalismos de los cuales tendría que informar el profesor, el cual se sinceró diciendo que odiaba hacerlo y que por eso las mandaba a ellas.

Solo les faltaba por avisar a un alumno de 1ºD cuya clase estaba en la otra punta del centro.

-Mira Alexandra, Alex o cómo diablos te llames, te aseguro que me hace menos gracia a mí que a ti el tener que hacer esto contigo pero al menos podrías quitar esa cara que más bien parece que te has comido una patata agria o algo y te ha sentado mal.

-Lo que me sienta mal es tener que aguantar todo un año a una chica como tú y que encima no quieras separarte de mí.

-No lo hago por gusto, te lo aseguro

-Deja de asegurar tanto. Y por cierto, lo parece.

Cris le iba a contestar pero justo en ese momento llegaron al aula y Alex no le dio tiempo a que lo hiciera: llamó, pidió permiso y pasó. Cris, quien llevaba la lista dijo:

-Perdone, venimos de parte del profesor don Pablo. Querríamos informar al alumno Oliver García de algunas cosas.

-Si por supuesto, veo que el viejo Pablo ya se ha cansado de hacer de recadero –dijo la profesora con una amplia y cariñosa sonrisa- Adelante.

-Gracias. Veamos… ¿Quién es Oliver?

A lo cual el chico se levanto

-Yo soy Oliver, dime

El mundo pareció parase para Cris. Oliver era el chico de su sueño, pese a que esta mañana no lo recordaba demasiado bien no le cabía duda de que era él.

Alex, al ver que Cris se quedó en su mundo, decidió para sorpresa de ésta (cuando regresó al mundo real, claro) ayudarla informándole ella de que en ciertas asignaturas tendría que ir a su aula en vez de quedarse en la que se encontraba. Lo dijo con cierto tono de rabia y dejadez, bajo el punto de vista de Cris, pero pensó que sería algo normal en ella.

De camino a su clase iba pensando en voz alta sobre su sueño, “su chico” (como ella lo llamaba) y la coincidencia que era, no podía creérselo pero tampoco podía olvidar aquellos ojos verdes.

-¿Puedes dejar de hablar de ese chico, por favor? – dijo Alex, pero esta vez no lo dijo de forma desagradable si no  con cierta tristeza.

-¿Te he molestado?- dijo Cris al notar el tono y enterrando en hacha de guerra durante un momento-.

-Para nada, pero me aburres-dijo intentando disimular y armándose otra vez de toda esa frialdad.

-Pero tía tu estas mal de la cabeza ¿sabes?  Deberías mirártelo.

Con una gran agilidad empotró la espalda de Cris contra una pared, no con la suficiente fuerza como para hacerle daño pero si como para inmovilizarla. Quedaron cara a cara, no se había dado cuenta pero Alex era igual de alta que ella, con los ojos color miel en los cuales la tristeza que intentaba esconder con su actitud se veía claramente reflejada en ellos, un cabello también color miel pero algo más oscuro que sus ojos y un poco más largo que el de Cris. Era más fuerte que ella,  aunque eran igual de delgadas. A pesar de que Alex tenía un brazo contra el cuello de Cris, esta sabía que no le haría nada… ¿O sí?

CONTINUARÁ…

Fdo: GOAT