lunes, 27 de abril de 2015

This Is Me

Qué hay bonit@s. Llevo unos días pensando y he llegado a la conclusión de que no sabéis nada de mí así que vengo a presentarme y a deciros de que de vez en cuando volcaré aquí mis pensamientos y sentimientos sobre lo primero que se me pase por la cabeza y que seguramente ni siquiera os interese.

Mi nombre es María y os diré lo típico como que soy un auténtico desastre, no irresponsable sino desastre, es decir, que básicamente se me va la cabeza y se me olvidan las cosas. Me encanta leer y la música, no podría sobrevivir un solo día sin un libro o una canción y no necesito una copa un sábado por la noche sino una buena historia de tinta para ser feliz. Soy de ese tipo de gente rara a la que le gusta estudiar y aprender por el hecho de saber un poquito más cada día. Soy una persona muy sencilla pero sí algo complicada a la vez y hay cosas que poca gente conoce sobre mí. Me da miedo morirme sin haber llegado a cumplir mis sueños, no ser lo suficiente buena para los demás, no llegar a encajar en ningún lado y aunque me gusta la soledad a veces también me asusta. Puedo parecer despreocupada pero me encanta poder ayudar a los demás aunque sean simples desconocidos, por ello hago mucho el idiota, para que puedan reírse y se olviden de sus miserias durante un rato; me encantaría que cuando más insoportable estoy alguien me dijese “eres gilipollas cuando te pones así pero te quiero lo suficiente como para intentar hacerte reír porque sé que no estás bien”. No me gustan las grandes cosas, si me regalas un castillo me fijaré en si las cortinas son de mi color favorito porque son los pequeños detalles los que definen a una persona. No pretendo parecer un ángel porque tengo mi lado oscuro, sólo soy una chica que intenta hacer las cosas lo mejor que puede, unas veces con más acierto que otras, y con muchísima mala leche.

Me gusta mucho la política y es por ello por lo que encontraréis varias entradas sobre eso a partir de ahora, porque este país necesita de ella tanto como de políticos honestos y de una sociedad que vuelva a recuperar los valores que un día se consiguieron y que hoy se están tirando por la borda.


Soy María, o Goat como se me conoce por aquí, y os mostraré mi visión sobre el mundo corrupto y sentimental en el que vivimos.

sábado, 30 de agosto de 2014

CASUALIDAD CAP.7

Había pasado un mes, uno que a mí se me antojó como cinco. Estuve en coma durante un par de días más, a la semana siguiente me dieron el alta después de estar en observación e intenté retomar mi vida anterior tras todo lo ocurrido, el problema es que me remonté demasiado atrás en ella sin quererlo.
Las chicas y PJ se fueron al día siguiente de haber salido del hospital. Se disculparon alegando que necesitaban unas vacaciones, como si no hubiese sido yo la que estaba en el hospital jugándome la vida por salvar la de ellos. No estaba molesta ni enfada, en el fondo hasta los entendía pero me sentía sola, mucho más que antes, supongo que la razón de esto es porque no se puede extrañar lo que nunca has tenido, pero una vez que lo has vivido y te ha cambiado todo por completo duele, duele mucho. No se lo he contado a nadie porque de hecho no hablo con nadie, y menos de este tema, LJ me ha llamado alguna vez para ver como seguía, intentaba cuidarme pero yo no le dejaba, no quería que ninguna persona lo hiciera ya que si estás sola no hay nadie que pueda dañarte. Me estaba encerrando en mí misma y construyendo un muro contra el mundo, estaba cansada de luchar y perder, de saltar y caer. A pesar de todo esto yo seguía conservando la esperanza irracional de que un día llamarían a mi casa o me los encontraría al torcer la esquina, necesitaba pensar que ellos se acordaban de mí aunque fuese sólo una tercera o una cuarta parte de lo que yo lo hacía. Era la primera vez que yo dejaba entrar a tanta gente en mi vida y no tenía ni idea de cómo sacarlos.

-Tenemos una cita en el médico para ponernos las vacunas –James me saco de mis pensamientos, llevaba al menos madia hora hablándome pero estos me tenían tan absorbida que ni me había dado cuenta. Pobre, siempre le acababa haciendo lo mismo y no me gusta.
-¿Vacunas?
-Sí, el viaje a África es dentro de tres días y aún no nos las hemos puesto. Tú querrás pillar el paludismo o algo de eso pero yo no, y menos que me dé cargo de conciencia por dejarte ahí.
-Vamos James ambos sabemos que no harías eso y además hay que vacunarse tres semanas antes, no tres días – puso los ojos en blanco y apartó la mirada de la carretera durante un escaso segundo para mirarme fingiendo estar ofendido, era malísimo intentándolo, más que un cachorrito parecía un bóxer y eso me hacía reír.
-Me encanta esta canción – dijo subiendo el volumen de la radio del Mercury, color metálico pero algo raro, en el que íbamos. Eso me permitió sumirme en mis pensamientos de nuevo.
Después de un mes aún no había asimilado los cambios que habían alborotado mi vida. Ahora formaba parte de una plataforma de defensa de la mujer, la cual estaba en pleno auge y escalando, convirtiéndose poco a poco en una ONG gracias a que intentamos prestar una ayuda lo más estrecha posible a la organización de ONU Mujeres. Cada vez mi radio de acción es mayor, entre ambos puedo ayudar a gente de todas las clases: mujeres, niños, ancianos, mendigos, personas de países subdesarrollados…

Al hablar con el psicólogo del instituto apenas el primer día de clase me dijo que me vendría bien distraerme, que me centrara en lo que me gustaba y en lo que se me diese bien así que cuando llegué a casa se lo conté a mis padres y les pedí su opinión para que me diesen alguna idea. Mi madre me dijo que se me daba muy bien ayudar a los demás, que tenía un don para ponerme en la piel de otros, y mi padre me dijo que protestar era lo mío, que me pasaba el día haciéndolo. Con ese cóctel en mis manos solo me faltaba ponerle un nombre, uno que supe en seguida: compromiso.
Entendí que ambos llevaban razón por lo que esa misma tarde fui a dar una vuelta, soy de ese tipo de personas que necesita que le dé el aire para pensar y sopesar sus posibilidades. A la semana siguiente me uní a la plataforma casi como un mero peón y a base de esfuerzo, sin que nadie me regalase nada, un mes después tengo un peso relativamente importante aquí.

-Tierra llamando a Aroa, Aroa responde.
-¿Qué? Te tengo dicho que no me llames así.
-Perdóneme usted, señorita Christine.
-¡James, deja de reírte de mí! Sabes que no me gusta que me llamen por mi nombre.
-Entonces ¿Cómo te llamo? ¿’Rorro’ o ‘Roa’ por ejemplo? – conseguí esbozar una sonrisa y puse los ojos en blanco.
-Pues mira si, prefiero eso, es menos formal. Pero eso sí, una condición, es un nombre personal e intransferible por lo que solo tu podrás llamarme así.
-Eso está hecho Rorro. Pues venga, baja del coche que ya hemos llegado al hospital.
-No, no, no, no, no, me dan pánico las agujas James, por favor, no me hagas ponérmelas. Si ya no va a tener ningún efecto, James por favor.
-No me discutas, soy mayor que tú por lo que eres mi responsabilidad y tampoco pienso permitir que te pase nada así que si tengo que cogerte en volandas y pasarte ahí dentro no dudes que lo hare.
Fui a replicarle pero se me olvidó lo que iba a decir cuando le miré a los ojos, la preocupación y la protección en ellos era cierta por lo que yo no era nadie para dejarme cuidar, no por mí, a mí ya me daba igual lo que me pudiera pasar pero James no se merecía pagar las temeridades que hacía por culpa de otros.
En mis noches de insomnio, que eran bastantes, me cogía mis auriculares y trepaba hasta el tejado de casa para pasar la noche mirando las estrellas. Unas veces me llevaba una manta si hacía demasiado frío, otras me quedaba tiritando y sintiendo mi piel erizarse ante cada mínimo susurro del viento gélido y algunas me quedaba dormida, normalmente por agotamiento pero había otras que conseguía dormir relajada bajo el manto de estrellas que me cubría. A veces me echo de menos, a mi ‘yo’ infantil, el que miraba distraída una carrera de gotas de agua. Hay días que al levantarme todo era oscuro y lo único que conseguía sacarme de la cama era el proyecto que traía entre manos y el entusiasmo de James. Nunca le había contado nada de lo que me había pasado, realmente no sabe nada de mí pero si una mañana no estoy en la puerta de mi casa a la hora que se pasaba a por mí para recogerme, ya se empeñó en llevarme casi cada día al colegio porque insistía en que estaba demasiado lejos, me llama al móvil y si no se lo cojo llama a la puerta, pasa a mi habitación, tira piedrecitas a mi ventana o se encarama a ella, posiblemente esa es una de las razones por las que ahora suelo dormir con la ventana cerrada.
-James, por favor, te lo suplico.
-Deja de lloriquear y compórtate como la mujer que eres, Roro.
-No soy una mujer, hasta que no cumpla los 18 aún soy solo media.
-Pues saca a la media mujer que llevas dentro y demuestra que en muchos casos valen más que muchos hombres.
-¿Y me lo está diciendo un tío?
-No, te lo está diciendo el único tío que está involucrado en nuestra asociación de ayuda a la mujer y que ve casos de violencia física o psicología de unos mierdas que no saben lo que es amar a nadie salvo a sí mismos.
-Tranquilo, respira – le puse una mano en el hombro para intentar calmarlo, se estaba poniendo rojo de rabia.
-Lo siento, este tema me afecta demasiado pero estoy bien, no es nada.
-¿Seguro? Si lo necesitas podemos salir a tomar un poco el aire o a dar una vuelta.
-Y ya que estamos te vas del hospital, ¿no?
-Mentiría si dijera que eso no influye pero estoy preocupada por ti de verdad.
-Estoy bien, lo prometo. Sabes que soy demasiado pasional y me dejo llevar en seguida. Vayamos a dentro, cuanto antes entremos antes te lo quitas de encima y tenemos que ir preparando las maletas y todo lo que haya que comprar. ¡Qué ilusión Aru! ¡Que no vamos a África! – estaba literalmente dando saltos de alegría mientras hablaba.
-¿Aru?
-Sí, llamarte solo de una forma es demasiado soso así que lo haré con la primera cosa que se me pase por la cabeza.
-Por qué será que no me sorprende viniendo de ti.
-¿Por qué sabes que soy un rebelde inconformista?
-No, porque tienes tan mala memoria que seguro que se te olvidan y tienes que buscar otros.
-Vaya, sí que me conoces bien.
-Eres casi como un libro abierto para mí, James.
-Y tú como la hermana pequeña que nunca tuve.
-Si tienes una, se llama Roxanne y te va echar la bronca por no haber avisado de que no ibas a comer.
-¡Exacto! Roxy es la pequeña pero cuida de mí como si fuese la mayor. Admitámoslo, soy un auténtico desastre y no sé qué haría sin ella.
-Me quito el sombrero ante esa afirmación.


El día transcurrió entre risas y bromas, como todos. La vacuna apenas me dolió, como él había pronosticado, pero me quejé de todas formas porque no pensaba darle la razón ni por un segundo aunque ambos supiésemos que la llevaba. Así era nuestra relación, cuidábamos el uno pero a la vez nos despreocupamos sobre nosotros mismos, somos orgullosos y siempre nos llevamos la contraria pero es lo más parecido a un hermano de lo que nunca he tenido aunque apenas supiéramos nada el uno del otro.

CONTINUARÁ.

By: GOAT

viernes, 21 de marzo de 2014

CASUALIDAD CAP.6

Escuchaba un sonido familiar, el de unas voces que no era capaz de identificar entremezcladas con una canción que sabía que conocía pero que, por alguna razón, no reconocía. Sentía la boca seca y la cabeza me martilleaba. Me encontraba en un concierto rodeada de una multitud que gritaba, cantaba, lloraba y reía, todo a la vez. A mi lado izquierdo se encontraba PJ, vestía una camiseta roja y unos pantalones vaqueros negros, para ser sincera me encantaba como iba. Me quedé embobada mirándole y él, que se dio cuenta, me miró y sonrió. Ninguna luz de aquel concierto lucía tan radiante ni iluminaba tanto como su sonrisa, mi corazón se detuvo un momento ante eso. Las mariposas de mi estómago me demostraron lo que llevaba meses negándome, PJ me gustaba y lo hacía más de lo que nunca estaría dispuesta a admitir. La música se paró y Sharon den Adel, vocalista del grupo Within Temptation, habló. No había reparado en que clase de concierto estábamos por lo que ahora entendía porque iba vestida como a mí realmente me gustaba ir, con ropa ancha y negra. La gente me identificaba con una rockera por ir así pero nunca consideré que realmente lo fuera, aunque este grupo me encanta desde hace años. Me dejé llevar en ese vaivén de ritmos diferentes y antes de que pudiese darme cuenta todo había acabado.
Me encontraba en el coche y él conducía, algo que me extrañaba porque, que yo supiera, aún no se había sacado el carnet. Me llevó a su casa y me tumbé en la cama que me indicó, no sin antes dejarme mi intimidad para ponerme el pijama como todo un caballero. Él se tumbó en otra que había enfrente, separadas por el espacio que ocupaba una butaca colocada a la altura de los cabeceros. Hablamos durante un rato hasta que ambos caímos dormidos.

Alguien me estaba hablando pero no podía contestarle ni abrir los ojos, no podía moverme porque mi cuerpo no me respondía, lo único que podía hacer era escuchar. No entendía que me pasaba y me puse ansiosa, cuanto mas intentaba hacerlo menos lo conseguía, quise llorar pero tampoco me salían lagrimas. Quien me hablaba era PJ, tenía la voz rota y se notaba que estaba mal. Puesto que no podía hacer otra cosa le escuché.
-...no entiendo porque tuviste que hacerte la valiente, no tenías que demostrarle nada a nadie pero sí mucho por vivir. ¡Me mata verte postrada en esta cama! ¡Apenas tienes 17 años, en qué estabas pensando! Las chicas apenas tienen fuerzas para venir aquí ¿sabes? Cris no puede pisar esta habitación sin llorar y Alex intenta disimularlo pero en sus ojos se ve que no lo soporta...
¿Hacer el qué? No entendía a que venía esta bronca, si no he hecho nada, al menos que yo recuerde.
-...eres una inconsciente, tus padres se pasan todo el día aquí, en especial tu madre, que esta trabajando en el periódico desde el hospital. Apenas sale de aquí para ir a casa y ducharse. Estoy seguro de que pensabas que nadie saldría perdiendo pero lo hemos hecho todos, no tienes ni idea de lo importante que eres para mí, es decir, para todos. Se que posiblemente no me estés escuchando pero...
Alguien llamó a la puerta en ese instante
-¿Se puede?
-Si claro doctor, pase. ¿Como se encuentra?
-Está en estado de coma pero estable, como ya sabe esa noche perdió demasiada sangre aunque por fortuna una de sus amigas le taponó la herida y la otra, gracias a que tenía el mismo grupo sanguíneo, pudo donarle sangre ya que estábamos algo escasos. Esos hechos posiblemente le salvaron la vida. Se está recuperando lentamente pero saldrá de esta.

Empezaba a recordar algo, tan sólo pequeños detalles como los sollozos de Cris mientras me presionaba la herida, la rabia de Alex y la mirada sádica y llena de ira de una mujer. De pronto mi mente se iluminó en un fogonazo ¡ya sabía quién era esa mujer, era la loca! Yo estaba en el hospital y no es casa de PJ, me enfrenté a ese demonio por ellas y al final vencimos. Me daba igual si yo había acabado así porque ya no les molestaría nunca más. Quería levantarme, darle un abrazo a PJ, pedirle disculpas y decirle que no pasaba nada, que estaba bien, pero seguía sin poder moverme y eso si que me irritaba.
Me sentía cansada y no me encontraba bien, no quería oír ninguna bronca mas por hoy así que me dormí con la esperanza de que la próxima me despertase en condiciones.
***
-Tenemos que decírselo a PJ, Cris, él lo entenderá, debe hacerlo.
-Lo sé Alex, pero sigue sin gustarme la idea, sería como dejarlo tirado en medio de este caos.
-Ninguna de la dos puede más, ha sido un duro golpe para todos pero esta inconsciente que tenemos delante nos ha empujado a esto, no estoy segura de si ahora mismo podría ser la misma persona.
-¿Decirme que?
-¡PJ! -gritaron al unísono- no sabíamos que estabas aquí.
Todo estaba sucediendo delante de mi, me sentía la protagonista de una obra en la que se me había denegado el derecho al diálogo.
-¿Qué tenéis que decirme?
-Veras chaval -comenzó Alex- nos vamos a ir de Filadelfia durante un tiempo, volvemos a España a visitar a nuestras familias y a tomarnos unas vacaciones. Necesitamos descansar.
Habría pagado por poder ver su cara en ese momento pero si conociéndolo como lo hacía pude adivinarla por la forma en la que habló a continuación. Sonaba derrotado y furioso, temeroso y traicionado.
-Me dejáis solo, con todo lo que esta pasando y me quedo solo.
-No es así...
-¡Sí, sí lo es! Os da igual todo, tan solo pensáis en vosotras.
-¡No es cierto!
Había dejado de ser una charla entre amigos en un tono normal a ser lo bastante alto para que se enteraran en toda esta ala del hospital.
-¿Ah no? entonces decidme cuando os vais porque estoy seguro de que ya tenéis los billetes y ni siquiera os vais a esperar a que vuestra amiga se despierte.¡¿Acaso os habéis parado a pensar de que si está ahí es por salvaros la vida arriesgando la suya?!
-¿Y tu te has parado a pensar en que cada vez que la veo me culpo por ser ella la que está en esa cama y no yo? No pude defenderla, no supe como cuidarla.
Alex estaba llorando e histérica, jamás la había visto de esta manera, de hecho nunca habría podido imaginármela así.
PJ salió de la habitación muy alterado y dando un portazo a su paso. Cris se quedo intentando calmar a Alex, quien, después de un rato, estuvo más tranquila.

No se si volví a dormirme o no pues mi noción del tiempo y de la realidad era muy difusa. El sonido del picaporte al abrirse llamó mi atención. Ésta vez fue Cris la que intervino.
-Mira PJ, si quieres seguir te pido por favor que no lo hagas, Alex por fin se ha quedado dormida después de día y le ha afectado mucho la discusión de antes.
-Solo quería pediros disculpas, he perdido los estribos pero es que no soporto esta situación, es como un veneno que me corroe poco a poco las entrañas. 
-En el fondo lo entiendo, créeme que lo hago. No te preocupes, ¿estás mejor?
-Si bueno, más tranquilo. También venía a pediros un favor.
-Claro, dime.
-Dejadme ir con vosotras, yo me pago el viaje, la estancia y todo, lo único que requiero de vosotras es vuestra compañía.
-¿Y qué pasará con...?
No se atrevió a acabar esa frase incluso pensando que yo no la escuchaba, qué pasaría conmigo. Todos sabíamos esa respuesta, yo me iba a quedar sola en esta ciudad en la que era apenas una extraña, donde no conocía a nadie.
Ahora entiendo por qué el alfa y el omega representan el principio y el final, una es la primera y otra la última del alfabeto griego. El alfa siempre se asocia con algo bueno y la omega con algo malo pero ¿y si solo es el principio de algo malo que por fin acaba? En ocasiones el final de algo es la mejor parte porque te lleva a un buen lugar, allí donde se debe estar.
La historia termina donde empezó, nadie con quien volver a reír, solas yo y mi música. Quién sabe, quizás ese es nuestro destino, el de tenernos solo la una a la otra. En ocasiones el peor veneno es aquel que te mantiene vivo.


CONTINUARÁ.

By: GOAT