viernes, 21 de marzo de 2014

CASUALIDAD CAP.6

Escuchaba un sonido familiar, el de unas voces que no era capaz de identificar entremezcladas con una canción que sabía que conocía pero que, por alguna razón, no reconocía. Sentía la boca seca y la cabeza me martilleaba. Me encontraba en un concierto rodeada de una multitud que gritaba, cantaba, lloraba y reía, todo a la vez. A mi lado izquierdo se encontraba PJ, vestía una camiseta roja y unos pantalones vaqueros negros, para ser sincera me encantaba como iba. Me quedé embobada mirándole y él, que se dio cuenta, me miró y sonrió. Ninguna luz de aquel concierto lucía tan radiante ni iluminaba tanto como su sonrisa, mi corazón se detuvo un momento ante eso. Las mariposas de mi estómago me demostraron lo que llevaba meses negándome, PJ me gustaba y lo hacía más de lo que nunca estaría dispuesta a admitir. La música se paró y Sharon den Adel, vocalista del grupo Within Temptation, habló. No había reparado en que clase de concierto estábamos por lo que ahora entendía porque iba vestida como a mí realmente me gustaba ir, con ropa ancha y negra. La gente me identificaba con una rockera por ir así pero nunca consideré que realmente lo fuera, aunque este grupo me encanta desde hace años. Me dejé llevar en ese vaivén de ritmos diferentes y antes de que pudiese darme cuenta todo había acabado.
Me encontraba en el coche y él conducía, algo que me extrañaba porque, que yo supiera, aún no se había sacado el carnet. Me llevó a su casa y me tumbé en la cama que me indicó, no sin antes dejarme mi intimidad para ponerme el pijama como todo un caballero. Él se tumbó en otra que había enfrente, separadas por el espacio que ocupaba una butaca colocada a la altura de los cabeceros. Hablamos durante un rato hasta que ambos caímos dormidos.

Alguien me estaba hablando pero no podía contestarle ni abrir los ojos, no podía moverme porque mi cuerpo no me respondía, lo único que podía hacer era escuchar. No entendía que me pasaba y me puse ansiosa, cuanto mas intentaba hacerlo menos lo conseguía, quise llorar pero tampoco me salían lagrimas. Quien me hablaba era PJ, tenía la voz rota y se notaba que estaba mal. Puesto que no podía hacer otra cosa le escuché.
-...no entiendo porque tuviste que hacerte la valiente, no tenías que demostrarle nada a nadie pero sí mucho por vivir. ¡Me mata verte postrada en esta cama! ¡Apenas tienes 17 años, en qué estabas pensando! Las chicas apenas tienen fuerzas para venir aquí ¿sabes? Cris no puede pisar esta habitación sin llorar y Alex intenta disimularlo pero en sus ojos se ve que no lo soporta...
¿Hacer el qué? No entendía a que venía esta bronca, si no he hecho nada, al menos que yo recuerde.
-...eres una inconsciente, tus padres se pasan todo el día aquí, en especial tu madre, que esta trabajando en el periódico desde el hospital. Apenas sale de aquí para ir a casa y ducharse. Estoy seguro de que pensabas que nadie saldría perdiendo pero lo hemos hecho todos, no tienes ni idea de lo importante que eres para mí, es decir, para todos. Se que posiblemente no me estés escuchando pero...
Alguien llamó a la puerta en ese instante
-¿Se puede?
-Si claro doctor, pase. ¿Como se encuentra?
-Está en estado de coma pero estable, como ya sabe esa noche perdió demasiada sangre aunque por fortuna una de sus amigas le taponó la herida y la otra, gracias a que tenía el mismo grupo sanguíneo, pudo donarle sangre ya que estábamos algo escasos. Esos hechos posiblemente le salvaron la vida. Se está recuperando lentamente pero saldrá de esta.

Empezaba a recordar algo, tan sólo pequeños detalles como los sollozos de Cris mientras me presionaba la herida, la rabia de Alex y la mirada sádica y llena de ira de una mujer. De pronto mi mente se iluminó en un fogonazo ¡ya sabía quién era esa mujer, era la loca! Yo estaba en el hospital y no es casa de PJ, me enfrenté a ese demonio por ellas y al final vencimos. Me daba igual si yo había acabado así porque ya no les molestaría nunca más. Quería levantarme, darle un abrazo a PJ, pedirle disculpas y decirle que no pasaba nada, que estaba bien, pero seguía sin poder moverme y eso si que me irritaba.
Me sentía cansada y no me encontraba bien, no quería oír ninguna bronca mas por hoy así que me dormí con la esperanza de que la próxima me despertase en condiciones.
***
-Tenemos que decírselo a PJ, Cris, él lo entenderá, debe hacerlo.
-Lo sé Alex, pero sigue sin gustarme la idea, sería como dejarlo tirado en medio de este caos.
-Ninguna de la dos puede más, ha sido un duro golpe para todos pero esta inconsciente que tenemos delante nos ha empujado a esto, no estoy segura de si ahora mismo podría ser la misma persona.
-¿Decirme que?
-¡PJ! -gritaron al unísono- no sabíamos que estabas aquí.
Todo estaba sucediendo delante de mi, me sentía la protagonista de una obra en la que se me había denegado el derecho al diálogo.
-¿Qué tenéis que decirme?
-Veras chaval -comenzó Alex- nos vamos a ir de Filadelfia durante un tiempo, volvemos a España a visitar a nuestras familias y a tomarnos unas vacaciones. Necesitamos descansar.
Habría pagado por poder ver su cara en ese momento pero si conociéndolo como lo hacía pude adivinarla por la forma en la que habló a continuación. Sonaba derrotado y furioso, temeroso y traicionado.
-Me dejáis solo, con todo lo que esta pasando y me quedo solo.
-No es así...
-¡Sí, sí lo es! Os da igual todo, tan solo pensáis en vosotras.
-¡No es cierto!
Había dejado de ser una charla entre amigos en un tono normal a ser lo bastante alto para que se enteraran en toda esta ala del hospital.
-¿Ah no? entonces decidme cuando os vais porque estoy seguro de que ya tenéis los billetes y ni siquiera os vais a esperar a que vuestra amiga se despierte.¡¿Acaso os habéis parado a pensar de que si está ahí es por salvaros la vida arriesgando la suya?!
-¿Y tu te has parado a pensar en que cada vez que la veo me culpo por ser ella la que está en esa cama y no yo? No pude defenderla, no supe como cuidarla.
Alex estaba llorando e histérica, jamás la había visto de esta manera, de hecho nunca habría podido imaginármela así.
PJ salió de la habitación muy alterado y dando un portazo a su paso. Cris se quedo intentando calmar a Alex, quien, después de un rato, estuvo más tranquila.

No se si volví a dormirme o no pues mi noción del tiempo y de la realidad era muy difusa. El sonido del picaporte al abrirse llamó mi atención. Ésta vez fue Cris la que intervino.
-Mira PJ, si quieres seguir te pido por favor que no lo hagas, Alex por fin se ha quedado dormida después de día y le ha afectado mucho la discusión de antes.
-Solo quería pediros disculpas, he perdido los estribos pero es que no soporto esta situación, es como un veneno que me corroe poco a poco las entrañas. 
-En el fondo lo entiendo, créeme que lo hago. No te preocupes, ¿estás mejor?
-Si bueno, más tranquilo. También venía a pediros un favor.
-Claro, dime.
-Dejadme ir con vosotras, yo me pago el viaje, la estancia y todo, lo único que requiero de vosotras es vuestra compañía.
-¿Y qué pasará con...?
No se atrevió a acabar esa frase incluso pensando que yo no la escuchaba, qué pasaría conmigo. Todos sabíamos esa respuesta, yo me iba a quedar sola en esta ciudad en la que era apenas una extraña, donde no conocía a nadie.
Ahora entiendo por qué el alfa y el omega representan el principio y el final, una es la primera y otra la última del alfabeto griego. El alfa siempre se asocia con algo bueno y la omega con algo malo pero ¿y si solo es el principio de algo malo que por fin acaba? En ocasiones el final de algo es la mejor parte porque te lleva a un buen lugar, allí donde se debe estar.
La historia termina donde empezó, nadie con quien volver a reír, solas yo y mi música. Quién sabe, quizás ese es nuestro destino, el de tenernos solo la una a la otra. En ocasiones el peor veneno es aquel que te mantiene vivo.


CONTINUARÁ.

By: GOAT

lunes, 17 de febrero de 2014

CASUALIDAD CAP.5

La puerta, que estaba medio abierta, chocó contra la pared quedando de par en par. Apareció una silueta y aunque no había mucha luz las tres reconocimos perfectamente de quién se trataba, esa mujer loca, y eramos conscientes de que esta era la última oportunidad, o conseguíamos entregarla a la policía o no quiero ni pensar que pasaría con nosotras.
Levantó el brazo derecho y un cuchillo resplandeció ante la tenue luz que iluminaba la habitación. Alex y Cris se miraron con gesto aterrorizado y entendí lo que significaba, miedo por que le pasara algo a la otra, por lo que tomé una decisión, quizás suicida pero sabia que la correcta. Si a alguna le pasara algo la otra no sabría como seguir pero si me pasaba a mi...digamos que tan solo contadas personas se acordarían de mi después de cinco o diez años.
-Señora, he visto a su marido con la calle, he de decir que entiendo que la dejara por ese hombre, está bastante bien, en cambio usted no tanto.- Me levante intentando disimular el temblor de las manos e intentando que mis piernas estuvieran lo suficientemente fuertes como para soportar mi peso. Las chicas me miraron con un gesto que no había visto nunca y que por lo tanto no supe como descifrar. 
Cris me tiró del brazo hacia abajo con tanta fuerza que caí al sofá de nuevo y en cuanto estuve a su lado se lanzó encima de mi y me tapó la boca con la mano. La miré a los ojos, me quité su mano de la boca suavemente para tener la oportunidad de decirle algo más.
-Lo siento pero te quiero, os quiero. No me lo tengáis en cuenta.

Debe ser verdad eso de que la adrenalina te concede un poder sobre humano porque cuando vi que esa mujer se acercaba corriendo con la vista clavada en Alex y esta se levantó dispuesta a plantarle cara me zafé de Cris a la que sin darme cuenta le di un puñetazo cuando la empujé al otro lado, fue sin querer pero la dejó algo aturdida y me dio algo de tiempo, mejor un ojo morado que un entierro. Salté del lugar en el que me encontraba al sillón que se estaba a espaldas de Alex, apoyé el pie, me impulsé y mientras saltaba el respaldo del tapizado sofá color beis empujé a la chica, que cayó sobre él. Yo aterricé algo delante de donde ella se encontraba y cuando levante la cabeza lo primero que ví fueron unos ojos grises inyectados en sangre mirándome con ira, odio y dolor.
-Iba a acabar primero con tu amiga desviada pero pensándolo mejor de esta manera aprenderás a mantener esa boquita cerrada, ñiñita.
-Que te jodan, loca.
-Respuesta equivocada.-Dijo susurrándome al oído.
Lo siguiente que note fue una sensación de frío gélido recorriendo mi cuerpo y luego una ola de dolor punzante y cegadora, tanto que no era capaz de ver nada, como si todo se hubiera sumido en la mas oscura penumbra pero me obligué a seguir, no podía permitirme sucumbir a lo que el cuerpo me pedía, caer, porque entonces lo que había hecho no habría servido para nada. Oí a una de las dos chicas gritar mi nombre pero no pude distinguir quién era, estaba demasiado aturdida. Cuando conseguí enfocar la vista para al menos ver borroso me pareció distinguir una sonrisa de satisfacción, como la que te sale al haber hecho bien  ejercicio que te preguntó la profesora o cuando no cometes ningún error en el trabajo, lo que me hizo enfurecer aún más.
Le dí un rodillazo en el abdomen y cuando intenté darle una patada en el brazo para que soltase el cuchillo lo esquivó y me hizo otra raja en la pierna aunque extrañamente no me dolía.
-¡Perra! ¡Eran mis pantalones favoritos! ¡Te voy a patear el culo!
Sabía o mas bien notaba que la incisión producida por la cuchilla en el lado izquierdo de la tripa había sido profunda porque era consciente de que estaba empezando a perder una cantidad de sangre considerable y me sentía muy cansada.
Todo debió ocurrir muy deprisa pero yo lo viví a cámara lenta. Vi como apretaba los dientes y acercó el cuchillo a mi cuello pero no era una amenaza, denote en sus ojos las ganas que tenía de acabar con esto, conmigo. Noté como la afilada hoja lo rozaba y comenzaba a cortar las capas de la epidermis pero no tenía miedo por mi sino por que las chicas corriesen la misma suerte.
De pronto la navaja se alejó de mi tráquea, alguien me estaba apartando de él, alguien me estaba empujando hacia atrás. Por el rabillo de mi ojo izquierdo vi a Alex lanzándose hacia ella haciéndole un placaje, como se hacen los jugadores de rugby en un partido, y la espalda de esa endemoniada mujer acabó en el suelo. Alex se giró a comprobar que tanto Cristina, a quien podía notar taponandome las heridas y comprobando mis respiración, y yo estábamos bien. Me costaba mantener los ojos abiertos pero necesitaba hacerlo para ver que a nadie mas le pasaba nada, de vez en cuando intentaba levantarme pero no tenía fuerzas suficientes para luchar contra la chica que se encontraba encima mía y la que, por cierto, estaba muy furiosa conmigo. 
Alex no se percató pero la mujer se había levantado y estaba apunto de hacerle lo mismo que a mí, intenté gritar pero tenía la boca demasiado seca y la garganta dolorida por lo que no me salia la voz, aun así Cris entendió lo que intentaba decir y eso hizo ella.
-¡ALEX AGÁCHATE!
Debió ser un acto reflejo pero lo hizo y por suerte solo recibió una raja que no parecía ser muy profunda pero si lo suficiente para cabrearla,la interpelada le dio una patada en la boca, lo que le ayudó bastante el hecho de que le sacara casi una cabeza, y esta vez retrocedió hasta tropezarse con la puerta. En ese mismo instante el brazo de una persona que no pude distinguir inmovilizo la parte superior del tronco de la loca mientras que otro lo hizo por los pies, Alex aprovechó la situación y le propino otra patada en el estomago no sin antes soltar varios gritos acordándose de varios de sus familiares. Apenas podía distinguir nada, Cris se esforzaba por frenar la hemorragia mientras llamaba a la ambulancia y a la policía pero cada minuto que pasaba me sentía mas y mas débil. Ya no podía aguantar mas, notaba como mis musculos apenas tenían fuerza para responder a los estimulos que mi cerebro le mandaba, casi podia notar los los globulos rojos saliendo de mi cuerpo como salen las personas de un edificio en llamas, precipitadamente. Necesitaba beber algo pero sobre todo dormir, estaba completamente exhausta asi que cerré mis ojos sumergiendome en la unica fuente de calor que me proporcionaban las manos de Cris. Tan solo podia oir un poco la situacion, todos tenian un tono de desesperación y creo que escuché varias veces mi nombre aunque no podía jurarlo. Intentaba luchar por manterme consciente pero era incapaz y opte por rendirme. Lo sentía por las chicas y PJ, al principio lo pasarían un poco mal pero se que lo superarían, han pasado por cosas peores, mis padres era otro tema, después de lo de mi hermano se quedarían sin hijos, siempre estuvimos muy unidos y si hay alguien que jamas podrá olvidarme serian ellos. Lo siento papa y mama, os quiero pero no tenía otra opción, sabéis que siempre he cuidado de la gente incluso más que de mi.
Me hundí en la calidez de ese sueño del que no estaba muy segura que pudiese salir algún dia. 

Las chicas llevaban razón en una cosa, la fiesta ha sido realmente inolvidable

CONTINUARÁ...?


By: GOAT

miércoles, 25 de diciembre de 2013

CASUALIDAD CAP.4

La alarma sonó pero no quería levantarme, no porque estuviese cansada sino porque era mi canción favorita y me apetecía escucharla hasta el final, aunque ello implicase levantarme casi cinco minutos más tarde. I don't wanna miss a thing, de Aerosmith, tenía algo especial, una letra tan bonita, una melodía tan fina y elegante y a la vez rockera...me traía buenísimos recuerdos de años atrás, años que quizás extrañase pero tampoco quería detenerme a cerciorarme de ello. Hoy era el día, hoy era la fiesta y solo había dos opciones, o era genial o era un desastre así que me levante, apagué la alarma que comenzaba a sonar de nuevo y deseché esa última opción, me negaba a que algo fuese mal, pasase lo que pasase.
Estaba tan eufórica que desayuné, limpié la casa y me arreglé en tiempo récord mientras daba alaridos intentando cantar las canciones que tenía a todo volumen en la tele y que seguramente habrían despertado a todos los vecinos, "guay, un motivo por el que no me miraran cuando me los cruce".
Cuando abrí la puerta para salir de casa PJ ya estaba a escasos metros de ella y me miró con cara de pocos amigos, posiblemente me echaría la bronca por salir sola, muchas veces me pregunto que haría si supiera que en mis noches de insomnio me salgo al porche o me subo el tejado para poder pensar o simplemente para despejarme, posiblemente estaría días sin hablarme hasta que las chicas se pusieran de mi lado, siempre y cuando ellas no se enfadaran mas que él, claro. Estaba decidido, sería mi pequeño secreto.
Nada más tenerme delante empezó a negar con la cabeza, signo inequívoco de que me regañaría por lo que le puse un dedo en la boca con un gesto tan aniñado como pícaro, le miré a los ojos y él me devolvió la mirada. Funcionó, no dijo nada, tan sólo suspiró y cedió ante mi súplica.
-El autobús en el que viene mi amigo está a punto de llegar, ¿te parece si cuando lo recojamos le enseñamos un poco la ciudad y vamos a comer algo? 
-Claro, no hay nada mejor que hacer hasta las siete y así vamos cogiendo confianza.
El trayecto fue raro, PJ siempre parecía dispuesto a hablar y a decir tonterías pero hoy caminaba encorvado, con las manos en los bolsillos y cabizbajo. Odiaba tanto verlo así que casi dolía, casi. Debía distraerlo hasta que fuese capaz de contarme que le pasaba y por ello le saqué el primer tema que me vino a la cabeza.
-Oye, ¿y como se llama el chico misterioso al que conoceré en apenas un rato?
-Se llama Logan Jared pero con que lo llames sólo con uno de ellos vale, hay gente que hace la broma de LJ y PJ pero verdaderamente poca gente aparte de mi le llama así, no le gusta mucho y solo le deja a los más allegados.
-¿Y cómo es?
-Mira hacia delante, lo tienes enfrente
¿Enfrente?¿Qué quería decir con eso? Lo entendí todo en cuanto levante la vista. Iba tan ensimismada observando su comportamiento que no me había dado cuenta de que habíamos llegado a la estación de autobuses y enfrente de nosotros había un chico bastante curioso, todo lo contrario a cómo me lo había imaginado pero no decepcionaba en absoluto. Algo más alto, mas corpulento y con el pelo mas largo que PJ, con una piel clara y morena, y unos ojos marrones pero algo verdes a la luz, muy bonitos y diferentes. Su sonrisa era blanca como esplendida, como la de esos anuncios de dentífricos milagrosos. Llevaba una camiseta de color azul, solo que el pecho era más claro salvo por el sello de lo que parecía ser de una universidad de varios tonos mas oscuros al igual que las mangas, las cuales llevaba arremangadas debido al calor que hacía hoy.
Al principio pasó un poco de mí para saludar a su amigo chocándose las palmas y dándose un abrazo rápido, algo típico de los chicos. Me sorprendió cuando se dio la vuelta y me toco el hombro, ya que estaba de espaldas a él y no podía verlo. Me giré sorprendida lo cual aumentó cuando me plantó dos besos, después de eso se presentó.
-Hola, soy Logan Jared pero puedes llamarme Logan, todo el mundo lo hace. ¿Hola? Tierra llamando a Aroa.
-Sabes mi nombre - no era un pregunta sino una afirmación.
-Cada vez que hablo con PJ me cuenta cosas de todas vosotras.-Tras eso no le puso muy buena cara a su recién llegado amigo.
-Vaya debo sentirme importante entonces. Ya que todo el mundo te llama así yo te llamaré Jared, ya que no te gusta LJ, encantada de conocerte.
-Eso es solo para la gente exclusiva. Bueno enseñadme algo más de la ciudad que la estación ya la tengo muy vista.

En el fondo Jared se sabía la ciudad incluso mejor que yo pero se notaba que le gustaba verla con una visita guiada para admirar lo que había cambiado y recordar lo que seguía igual.
La comida fue muchísimo más entretenida de que nunca habría imaginado, era un muchacho muy agradable y siempre estaba bromeando con nuestro amigo o conmigo, siempre tenía una palabra y una sonrisa que mostrar, al menos eso parecía de lo poco que lo conocía aún. Después de tomar algo dimos otro paseo y cuando nos quisimos dar cuenta eran las seis por lo que decidimos caminar hacia casa de las chicas para ir sin prisas y llegar un poco antes para poder ayudarlas más. A las seis y media estábamos tocando al timbre. La puerta se abrió incluso antes de que dejara de llamar y ahí plantadas estaban las dos, Alex rodeaba a Cris con su brazo y sonreían pícaramente, todos sabíamos lo que aquello significaba, bueno casi todos, era gracias a la compenetración que ya teníamos y al verlas así todos sonreímos, hasta Jared, era una sonrisa contagiosa incluso para PJ aquel día, que era la primera vez que lo veía sonreír con tantas ganas. Quería decir una cosa muy sencilla: la fiesta había comenzado.

Por lo que nos contaron sabían que llegaríamos antes de la hora por lo que ya tenían lo básico preparado. La sala en la que nos encontrábamos era un gran salón situado en la planta mas baja de la casa y con apenas luz natural, era bastante rústico y estaba unido a la cocina salvo por la barra americana que se situaba entre ellos.

El chico nuevo se presentó con más timidez de lo que lo había hecho conmigo y eso fue algo que me llamó la atención, sin duda. Debió ver la sorpresa reflejando en mi rostro porque me sonrió tímidamente y bajo la mirada hacia sus zapatillas. La verdad es que durante todos los preparativos el muchacho se movía bien, es decir, que ayudó mucho, y eso añadido a que transmitía muy buen rollo daba como resultado un gran número de bromas, salvo en PJ, quien parecía algo molesto por ello. Aunque intentaba disimularlo yo me daba cuenta, es lo que tiene pasar tanto tiempo con él.
-A tí te pasa algo, que me he dado cuenta.
-¿A mí? En absoluto, no sé porque lo dices.
-Deja de hacerte el duro que te he calado, estás muy serio y con mala cara. Bueno, con peor de lo normal.-Un atisbo de sonrisa recorrió su rostro mientras por mi cuerpo paso una leve sensación de alivio.-Eso ya está mejor chico duro, para una fiesta que hacemos no vas a tener esa cara, me niego, así que vamos ponte esto -dije colocándole un sombrero mariachi que había por ahí y que le tapaba casi media cara. Con ese aspecto me recordó a un niño con ganas de jugar a los indios y vaqueros, estaba graciosísimo y esa cara de resignación fingida me hizo querer reír y querer abrazarle.-Te he hecho sonreír un poquito, merezco un premio.
-¿Un premio como cuál? Porque claro, debe ser proporcional.
-Mira que eres malo. No se la verdad, un abrazo por ejemplo.-Me hice la desinteresada pero me pilló, como dije antes pasábamos demasiado tiempo juntos y nos conocíamos mejor el uno al otro que a nosotros mismos. 
-No disimules haciendo como que te da igual cuando en verdad estas deseando abrazarme, problemas.
"Problemas" era como me llamaba de forma cariñosa últimamente porque decía que que atraía a los problemas hacia mí y los de mi alrededor sentían la obligación de ayudarme pero nunca entendí muy bien eso la verdad y eso me sacaba un poco de quicio algunas veces pero sabía que iba sin maldad.
-Quizás tenga ganas de abrazarte pero ni tantas ni por el motivo que piensas, no me gusta verte así
-¿Así con el sombrero ridículo que me has colocado?Si quieres me lo quito.
Había comenzado a quitárselo cuando le paré su mano agarrándola con la mía.
-¡No seas tonto, sabes a que me refiero!
Empezó a reírse y supe por qué lo hacía al ver que miraba a su mano junto a la mía. Iba a hacer una de las suyas.
Consciente de que lo estaba aferrando con fuerza soltó el gorro y tiró de su mano hacia atrás, como el bien sabía yo no la solté por lo que me empotré contra su pecho quedando mi cara a pocos centímetros de la suya, sonrió y me rozó la mejilla con sus labios, enterró su rostro entre mis cabellos y su cálido aliento erizó el vello de mi cuello. No tenía la menor duda de que pretendía pero seguro que meterse conmigo.
-Te dije que estabas loquita por mí.
No pude evitar reír ante aquella situación.
-Eso es lo que tu quieres, aunque buena suerte, dicen que si deseas algo con todas tus fuerzas se cumple.-¿De veras eso acababa de salir por mí boca? Si me lo hubiesen contado no me lo habría creído, no soy de la clase de chicas que va tonteando por ahí con los chicos y no fui la única que lo notó.
-Guau, te tengo dicho que no bebas, que no te sienta bien.
Por suerte una voz que venía de atrás me salvó, era Alex y le estaría eternamente agradecida.
-¡Eh tortolitos! Venid un momento. Está todo preparado pero falta algo de hielo, me he ofrecido yo a irme yo pero Jared casi me mata, no quiere que salgamos solas a la calle y eso me hace sospechar que le has contado lo de la loca esa.
-¿Tú también le llamas Jared por salirte de la norma?
-En el fondo sabes que somos iguales.-Dijo guiñándome un ojo y sonriendo.
-Yo acompañaré a LJ a por hielo, aun así no os preocupéis, no queda lejos e intentaremos venir lo más rápido posible -intervino PJ- LJ coge la chaqueta, nos vamos pitando, no quiero dejarlas solas mucho tiempo. Alex nos llevamos las llaves.-Tras eso le dio un beso en la mejilla y se fue dejando a la chica con cara de póquer, por lo que deduje que era de los primeros.
* * *

-Bueno y ahora entre nosotras y tu, ¿entre vosotros hay algo verdad?
-¿Entre nosotros? Especifica Cris.
-Sí, entre PJ y tu. Se os veía muy acaramelados hace un momento y con eso de que pasáis tanto tiempo juntos pues...
No pude evitar reírme, me parecía algo tan surrealista que PJ y yo tuviéramos algo algún día que me salió sin poder remediarlo.
-En absoluto, ninguno sentimos nada el uno por el otro, pasamos tiempo juntos por culpa de esa mujer acosadora y tengo la sensación que su corazón esta ocupado por alguien desde hace tiempo, cuando ni siquiera me conocía a mí. Por otra parte lo de antes sólo era un juego.
-Un juego dice, yo solo juego así con Cris.-La interpelada le dio un golpe en el brazo.-No es mi culpa si es cierto Cris y estamos en confianza mujer, no seas sosa.
-En fin, volvamos a lo de antes. ¿Por qué crees que quiere a alguien?
-Por lo que tu dijiste antes, pasamos mucho tiempo jun...
Un extraño ruido nos hizo callarnos de golpe, estábamos analizando la situación mientras hablábamos con miradas. No podían ser los chicos porque hacía apenas diez minutos  que se fueron y además el ruido fue de cristales haciéndose añicos, los cuales supuse que vendrían de una ventana y posiblemente alguien la habría roto para entrar en casa.
Yo me encontraba de espaldas a la puerta y todo sucedió tan rápido que sino hubiese sido gracias a la adrenalina no habría tenido tiempo reaccionar. Alex me empujo del hombro hacia atrás y caí de culo donde segundos antes había estado sentada ella e instintivamente abracé a Cris para intentar protegerla pero se zafó y al final fue ella la que cubría mi menudo cuerpo con el suyo. Para salir ilesa de esto necesitaríamos mucha inteligencia y algún que otro milagro, si es que eso verdaderamente existía.

CONTINUARÁ.

By: GOAT