lunes, 8 de febrero de 2016

Mis raíces

Un correo no me parecía suficiente para decir todo lo que tengo en la cabeza. Llevo mucho tiempo pensando en cómo expresarlo pero desde que os vi supe que tenía que hacerlo.
Entre las cuatro paredes entre las que vosotros trabajáis he pasado, sin duda, los mejores y peores años de mi inexperta vida. Habéis aguantado mis días bueno y malos, mi rebeldía fruto de la etapa en la que me encontraba, mis malas contestaciones y mis subidas y bajadas. Cada uno de vosotros sois imprescindibles para contar una parte, quizás pequeña pero muy importante, de mi vida. Es por ello que me niego a que os quedéis en el olvido, atrapados entre las hojas de unos libros usados e impregnados de miedos, ilusiones, desgana y momentos irrepetibles. Normalmente vosotros sois los encargados de motivar a las nuevas generaciones pero hoy me gustaría tener ese privilegio con vosotros.
En una clase de informática comenzó este blog, una aventura que me ha traído mucho esfuerzo, muchas alegrías y muchas desilusiones también pero sé que si no lo hubiese hecho como un trabajo de la asignatura esto posiblemente nunca habría empezado. Me conoces desde el primer año de la ESO y tú mejor que nadie sabe lo insegura, miedosa y negativa que soy pero siempre me ha guardado el secreto y ha confiado en mí, pidiéndome más porque sabía que tenía la capacidad para responderle, porque sabía que necesitaba ganar esa seguridad en mí. Me acuerdo tanto de ti cuando me doy cuenta de cómo he cambiado en ese sentido, sé que estarías orgulloso de mí. La dirección del instituto está en buenas manos, lo sé.
Qué puedo decir de mis queridas clases de inglés. Entre nosotros, creo que eran mis favoritas porque casi nunca hacía nada. Recuerdo con mucho cariño a mi profesor de primero y la de segundo, que era (es) mística como ella sola, me descubrió una parte de mí que hasta el momento yo ignoraba. Pero mi profesora favorita siempre será la que más tiempo ha tenido que aguantar que fuese a mi bola para que luego sacase buenas notas. Lo que me habré reído contigo mi pequeña profe, no pierdas esa paciencia que tanto te caracteriza.
El siempre mítico Jefe de Estudios y profesor de música. Debo confesar que desde tus clases nunca he vuelto a escuchar un canto gregoriano, lo admito, pero me aprendí bien sus características. Reconozco que nunca en mi vida había hecho tantos exámenes en un solo trimestre pero también es cierto que nunca había aprobado tantos seguidos. Sea como fuere tus horas han sido de las mejores y es imposible que tus alumnos no te cojan un cariño especial.
Mis queridas profesoras de matemáticas a las que traía por el camino de la amargura con mis eternos suspensos. Sin la ayuda de algunas de vosotras no habría conseguido adquirir según qué conocimientos.
Tan sólo tuve dos de biología para anda que no he hablado (y disfrutado) en vuestras clases. Hay poco que no haya dicho ya y que no se os aplique a vosotros. Habéis hecho que comprenda mejor el mundo y su funcionamiento desde un punto de vista más científico pero también más humano poníais piel en la asignatura. No olvidaré una famosa frase de mi profesora, gracias a la que me di cuenta de que lo que estábamos aprendiendo en ese momento fuese de la materia que fuese no era para un simple examen sino que debería acompañarme durante el resto de mi vida y desde entonces comencé a tomarme más en serio todo aquello que marcaba con “no entra”. Ese uno de los mejores y más útiles consejos que he recibido nunca.
Gracias a las profesoras de lengua que ayudaron a incrementar mi amor hacia la lengua y en especial a la literatura. Vosotras (junto con el único hombre)  también formáis parte de cada letra que escribo porque en cierto modo vosotras me enseñasteis a formarla.
También me gustaría recordar a aquellos que ya no están, bien por jubilación o por otros motivos. Espero que allá donde estéis sepáis que no nos olvidamos de vosotros. Rosa, hiciste un gran trabajo con la fundación del centro, por decirlo de alguna manera quizá un poco poética. Ambas lo dejamos el mismo año y ambas lo recordaremos por siempre.

Permíteme que para hablar de ti utilice un párrafo aparte pero no puedo tratarte sólo como una profesora, para mí eres como una amiga. Empecé a escribir bastantes años antes de conocerte pero fue gracias a ti por quien comencé a valorar mis escritos de verdad. Aprovechas cada mínima ocasión que tienes para interesarte por cómo lo llevo o por cómo estoy e intentas que no lo deje. Aunque no lo creas tus palabras inspiran mucho más de lo que crees.
Una de las cosas que más admiro de ti es el brillo en los ojos y la sonrisa que permanentemente está instalada en tu rostro. Tan sólo un año te bastó para conquistarme y acabé enamorándome de ti, no en un sentido amoroso sino de todas las maneras posibles de las que una alumna puede enamorarse de su profesora, una pupila de su mentora. No eres consciente de todo lo que has hecho por mí pero necesito darte las gracias una vez más. Ojalá no vuelva a sacudir tu vida ningún sinsabor más y si es así yo intentaré estar aquí humildemente para lo que puedas necesitar y sobre todo no dejes que tu luz se apague nunca.

Sé que no es mucho pero es mi pequeño homenaje a todos aquellos que me habéis ayudado y enseñado cosas que no vienen en los libros, que muchas veces es lo realmente importante. Puede que a veces no lo parezca pero os tenemos más estima de la que parece y no os desaniméis porque vuestro trabajo realmente cuenta y espero que os quede claro al término de este modesto texto, pues ese es su único propósito. Vosotros sois mis profesores, los de verdad, los que te marcan de por vida y aunque yo sólo sea una alumna más sentía la necesidad de que supierais que me habéis cambiado gran parte de la concepción de la educación y me gustaría tener un poco de todos vosotros cuando sea una Educadora.

Gracias por ser mis profesores. Os quiero.


María Díaz

miércoles, 13 de enero de 2016

FEMINISMO

FEMINISMO. Así, con mayúsculas. Las mujeres tenemos que soportar que nos llamen "feminazis" o "hembristas" por querer defender nuestros derechos. Pues bien, todos aquellos incultos que no sepan lo que es ser feminista que presten atención: el Feminismo es la defensa de los derechos de la mujer con el objetivo de equipararlos a los de los hombres. A diferencia del machismo, este movimiento lo único que promueve es la igualdad entre sexos. El problema se plantea cuando los machistas (y las machistas) redomados ven peligrar su superioridad ante las mujeres, creyendo que estas cuestionan su valía como machos alfa.
Pero para mí lo que es más triste es que este movimiento se esta convirtiendo en una moda. No vale sólo con decir que eres feminista sino que tienes que demostrarlo, de boquilla se puede ser todo lo que queramos. Hay muchas chicas jóvenes que defienden contra viento y marea a los hombres mientras critican constante a las mujeres. Hay que ser consecuentes, si un acto nos parece denigrante hacia las personas lo es siempre, no hay diferencia de que género sea el autor de dicha conducta. 

Ayer leí una noticia del 2013 en la que se hablaba del sexismo que existía en Google, el cual ya no deja de ser un claro ejemplo de la mentalidad retrograda y cavernícola que reina en la sociedad. En ella se comentan los resultados de un sencillo experimento que consistía en poner la frase "Las mujeres son..." o "Las mujeres deben..." para analizar que es lo que gente piensa de nosotras.
A mí se me ocurrió actualizar dichos datos y probé poniendo esas mismas palabras. Las búsquedas habían cambiado pero la esencia de éstas no, y por tanto tampoco mi indignación. Podéis corroborarlo vosotros también pero os advierto de que os va a sentar mal, muy mal.
Con "Las mujeres son..." podemos ver cosas como "son tontas", "son interesadas" o "son raras". 
Al buscar la segunda los resultados son sencillamente escandolosos: "Las mujeres deben..."
  •     Depilarse el vello púbico
  •        Vestirse decorosamente
  •        Buscar a los hombres
  •     Oler a perfume
  •     Quedarse en casa


Y la peor “Las mujeres deben ser alfombras donde la gente [los hombres] puedan pisotear”. No se da mucha importancia a estos indicadores pero demuestran que el machismo está a la orden del día y cada vez más jóvenes piensan de esta manera también.
El hecho de valorar la capacidad y la importancia de un sexo por encima de la de otro no deja de ser otro tipo de violencia, una que acaba siendo asumida por toda la población y se generaliza de tal manera que las mujeres se sienten minusvaloradas desde el momento en el que vienen al mundo.

Puede que parezca una tontería pero esto es lo que piensa la sociedad de nosotras. Cambiemos esto por favor, no somos alfombras, podemos ir como queramos y valemos demasiado como para ir detrás de nadie. No dejemos que el feminismo sea una moda, no digamos somos feministas, simplemente SEAMOS feministas.

Sonríe.
Goat.

lunes, 4 de enero de 2016

Corre.

Corre. Corre y no pares ni un segundo. El desierto en el que te mueves no se recorre en una hora, ni en dos días, ni en tres años.
Corre. No dejes que la cálida arena queme tus débiles y mullidos pies. La falta de agua te provoca alucinaciones que jamás pensaste que podías sufrir.
Corre. Que las arenas movedizas no te traguen, de estas no podrían salir ni Indiana Jones ni Han Solo con la ayuda de Chewabacca. Una vez que te absorben estarás metido para siempre así que ¡sal!

Corre. Corre porque es de cobardes y tu llevas toda tu vida huyendo de todo. Sufriendo para no sufrir.
Corre porque la larga travesía sobre el ardiente sol de tu vida te quemará y esas heridas te dolerán y así crecerás. Porque sólo se aprende de lo que te mata, por dentro o por fuera.
Corre para no pensar, para no vivir, para no clavarte las púas de los cactus que forman una barrera delante de ti. Sabes que te pincharás. Lo sabes.

Corre. Sal ya porque una vez que lo hagas sabrás que no tienes lugar de destino, no tienes un sitio al que llegar, no tienes nada, sólo los kilómetros que tus piernas, o tu mente, hayan recorrido incesantemente.