lunes, 8 de julio de 2013

CASUALIDAD CAP.2

Necesitaba analizar todo aquello.
Pegué un salto de la cama y con casi tanta velocidad como sigilo me planté en la puerta de mi habitación. Cuando fui a abrirla escuche a mi madre hablar con un hombre, parecía ir bastante ebrio, parecía… ¿mi padre?
Mi padre acababa de llegar a casa y a juzgar por el tono de ambos daba la sensación de que se había bebido hasta el agua de los floreros. Dio una voz y mi madre lo mandó callar diciéndole que me iba a despertar - lo siento mamá, algo tarde - . Me metí en la cama, me hice un ovillo y empecé a temblar pero me negué a llorar esa noche, me prometí que las cosas cambiarían, me sentía fuerte y, por primera vez desde que llegamos, no me sentía sola. Tenía a PJ y a las chicas. Los acababa de conocer hace tan sólo unas horas pero sabía que estarían conmigo.
EL móvil comenzó a vibrar y lo cogí antes de que mis padres lo oyeran. Era Cris. Creo que no era muy buena señal.

-Hola Cris, ¿estás bien o ha pasado algo?

-Tranquila, por aquí todo está bien. ¿Te he despertado? – Por detrás se oyó a Alex decir “Cariño mira qué hora es, como para no despertarla”

-En verdad aún no me había dormido todavía. Bueno sí pero me han despertado.

-Ves Alex, te dije que pasaba algo

-No me malinterpretes pero si todo está bien ¿para qué me llamas?

-Tuve una pesadilla en la que te pasaba algo y quería saber cómo estabas.

-¡Súper Cris al rescate! Tananataná – Rió Alex

-¡Pava! Ni medio dormida puedes dejar de hacer el tonto

Debía reconocer que me hacían gracia, eran una pareja curiosa sin duda.

-En verdad todo todo no está bien. Me ha despertado mi padre, acaba de llegar a casa. Borracho.

-Vaya lo siento Aroa, no sé qué decir.

-Tranquila no importa, todo está bien. En verdad no sé por qué os lo he dicho

-Porque si nos llegamos a enterar después te habría matado

-Te habríamos matado – Le corrigió Cris – Dime, ¿tienes sueño?

-Ninguno. ¿Por qué?

-Porque te vamos a secuestrar vía telefónica. Me…nos quedaremos hablando contigo hasta que caigas rendida.

Le conté con detalles toda mi vida en los últimos meses, desde que vinimos aquí, aunque claro, tampoco había mucho que contar, y ellas me contaron sus historias antes de conocerse ,y también algo después, pero no quisieron entrar mucho en algunos temas y yo tampoco quise preguntar mucho, no quería parecer indiscreta. Quedamos para la tarde siguiente puesto que por la mañana estaríamos durmiendo.
Me hicieron reír, me relajaron. El simple hecho de sentir oír sus voces tenía el mismo efecto que escuchar la canción más relajante de mi reproductor de música multiplicada, al menos, por tres.

* * *

Desperté desubicada, no sabía dónde estaba ni qué hora sería. Me incorporé y vi mi móvil en mitad de la cama, lo habían hecho, se habían quedado hablando conmigo hasta que me dormí. Me sentía feliz, afortunada pero también culpable porque se desvelaran por mí. Al ir a mirar la hora, eran la una, me di cuenta de que tenía un mensaje de Cristina que decía:

“Dulces sueños. Descansa que te lo has ganado y además mañana te toca aguantarnos a los tres. Nosotros avisamos a PJ, no te preocupes. Me ha encantado poder hablar contigo de forma tan cercana, eres un sol. Hasta dentro de un rato y tranquila, TODO va a ir bien.”

Me lo mandó por la noche, cuando me dormí. Debía decir que me encantaba aquella situación, aquella sensación de sentirme protegida. Eran increíbles. Era la primera vez que de verdad sentía que todo iba a salir bien, pasara lo que pasara, por el simple hecho de saber que ellos estarían conmigo.
Me aseé, me vestí y me puse la música para recoger la casa y hacerme la comida, la puse fuerte pero esta vez no fue para no pensar y olvidar mis problemas sino para disfrutar cada bajo y cada tambor, cada grave y cada agudo, cada tono, cada letra, cada sensación que transmitían.
Mientras comía puse las noticias, el canal regional, en busca de una noticia en concreto y allí estaba aquella extraña mujer, bueno ella no sino su foto. La policía mandó una orden de busca y captura para encerrarla de nuevo en el sanatorio de donde había escapado.
Sin quererlo rememoré el día que me la encontré o, para decirlo con más propiedad, cuando me encontró. A decir verdad no era algo que me asustase, ya conocía toda la historia, sabía que no me iba a pasar nada porque tarde o temprano suelo salir de las peores situaciones casi con un final feliz pero al ver que el asunto parecía grave, que hasta la policía le buscaba, me empecé a preocupar por las chicas, ambas reunían todas las condiciones y quizás sin pretenderlo yo podría llevarla hasta ellas. Debía prevenirles cuanto antes, cuando aún pueda controlar la situación y no fuese ella quien me manejase a mí. Esto iba en serio.
Terminé de comer e hice el mismo ritual de siempre, me tumbé, vi las noticias y el inicio de una serie la cual no estaba mal pero que no podía ver hoy pues tenía que vestirme y arreglarme.

No llovía ni tenía pinta de hacerlo, no había ni una nube en el cielo, hacía un poco de fresco aunque no importaba, necesitaba que me diese el sol por lo que me puse los piratas blancos, mis favoritos junto con los negros, y una camiseta de media manga, me taparía algo más si hacía falta, aún así cogí una chaqueta por si acaso. Cuando iba a salir sonó el teléfono de casa, que racha llevaba, iba a hablar más por teléfono en dos días que en tres meses.

- ¿Dígame?

- Aroa hija, soy mamá.

- Ya lo veo, si alguien que no fueras tu me llamase hija sería un poco preocupante.

- Nos ha salido payasita la niña oye.

- No lo dudes - dije riéndome - ¿Querías algo?

- Nada en especial, ver como llevabas el día.

- Bien ya sabes, como siempre. Me has pillado saliendo. ¿Tú como lo llevas?

- Supongo que también como siempre. ¿Has quedado hoy?

- Sí, quedé con las chicas, ellas avisarían a PJ.

- Que raro, no me dijiste nada en la cena.

- Claro porque fue an…antes de acostarme, me mandaron un mensaje.

- Ah bueno pues te dejo, pásatelo bien mi niña.

- Gracias mamá. Pasa bien lo que te queda de día. Te quiero.

- Te quiero.

Como siempre me quedé pegada al teléfono hasta que empezó a comunicar como señal de que en la otra línea habían colgado.
¡Tonta, tonta y tonta de mí! Por casi le confieso que anoche me despertó papa con su triunfal entrada a casa. Bastante tendrá ella con aguantarlo borracho, con aguantar todo lo que está pasando, todo lo que les está pasando como para que encima se preocupe por lo que yo sé, escuche o vea. Ambas estábamos juntas en este barco y la única forma de ayudarla era no dándole preocupaciones ni problemas, cuidando de su cabecita loca, distrayéndola y haciéndola reír, como ella había dicho, ser una auténtica payasa.
En fin, debía salir ya y me quedaba un camino largo hasta llegar al banco del parque.

* * *

A pesar de llegar cinco minutos tarde no había nadie allí, algo que me extrañó. Me apoyé en el respaldo del banco dispuesta a esperarles cuando de pronto sentí algo a mi espalda, me fui a girar cuando unas manos me rodearon la cintura y el acto reflejo fue mirarlas. Eran unas manos más pequeñas que las mías, sin duda de una chica, finas y con las uñas pintadas de negro. Esas manos, ese olor dulzón, esa reacción y esa espontaneidad sólo podían ser de una persona, por eso me sorprendió tanto, al darme la vuelta para devolverle el abrazo en condiciones, ver que era Alex y no Cris la que estaba conmigo.

-Guau Alex…vaya…guau.

-En Halloween vístete de perrito, está claro que  lo imitas bien, “guau, guau” – Dijo Alex sonriendo, la cual me contagió su sonrisa.

-Perdón, no te ofendas pero me ha sorprendido el abrazo.

-El abrazo no, que te lo haya dado yo sí.

-Ambas. –Dije yo dudando un poco.

Se empezó a reír de forma no-cuela-lo-que-dices y añadió:

-No te lo haré más si te vas a quedar tan petrificada que no te vas a dignar ni a devolvérmelo.

-¿Qué? Oh, perdona.

-¿Te das cuenta de que no dejas de pedir perdón?

-Ya, esto…lo siento.

-¡Ves! Deja de disculparte, no has hecho nada malo. Bueno, no has hecho nada, literalmente. –Carraspeó y se cruzó de brazos dramáticamente.

-Ven aquí anda, tonta.

La abracé pero por lo visto quería meterse conmigo un rato más.

-No no, si no quieres no me lo des, no quiero obligarte a hacer algo que no quieras.

Me separé un poco para mirarle a la cara mientras hablaba con ella

-¡Eh! Lo hago porque quiero y me apetece. Además, aún no te he agradecido lo de anoche.

-No hay nada que agradecer, nos vale con que estés bien.

Ante eso no me dejo otra opción que no fuera abrazarla, fuerte, porque, ¿qué más iba a decirle? todo aquello era demasiado. Ella me lo devolvió aún más fuerte y me hizo sentir protegida ante todo.

-Vaya vaya, me voy a tener que poner celosa y seria con vosotras. Menudo libertinaje.

-Cris perd…

Alex me interrumpió sin dejarme acabar la frase.

-Nada de perdones ya te lo he dicho. No te pongas celosa, simplemente ella me da algo que tu no. Lo siento.

-¿Sí? Pues tendremos que dejarlo entonces. Vete con ella.

-Oye Cris que no estábamos haciendo nada, solo le agradecía lo de anoche, iba a dártelas a ti también cuando vinieras. Gracias.

-No te justifiques Aroa, que piense lo que quiera, soy libre y si lo deja por algo así será que no quiere estar conmigo.

-Pues mira a lo mejor si es eso.

-Bien.

-Vale.

-Perfecto.

-A ver chicas, parad. Es una tontería por lo que estáis discutiendo y además, a mí no me gustan las chicas. Mirad, si voy a causar problemas entre las dos será mejor que me vaya.

Me di la vuelta para irme cuando ambas me cogieron de los brazos, el contacto con sus manos fue casi fatal, no me hicieron daño físico pero odiaba la idea de que les causaba problemas, eran tan buenas y sin embargo yo les había desbaratado todo. Me dieron la vuelta, me miraron, se miraron, me miraron y se empezaron a reír sin  poder parar. Cuando se hubieron recompuesto un poco Cris dijo que no hacían falta las gracias pero que si quería podía darle otro abrazo a ella a lo que accedí pero poniendo una condición:

 -No más bromas pesadas.

-Era una novatada, le hicimos la misma a PJ cuando las conoció y empezamos a llevarnos bien pero la reacción de él fue algo distinta. Lo siento si te ha molestado o si nos hemos pasado pero cuando estés triste o decaída recuérdala, te hará sentir mejor y más cerca de nosotras, aunque te entren ganas de matarnos.

Ésta vez Cris de dirigió a Alex.

-¿Cómo que ella te da algo que yo no, señorita? – Intentaba ponerse en plan dramática pero a decir verdad estaba riéndose casi a carcajadas por lo que no parecía muy convincente.

-Pues lo que oyes pequeña.

Dudo que alguien te de esto.

Cris la besó. Ambas se fundieron en un beso lento, tierno. Quería apartar la mirada pero no podía, era una de las escenas más bonitas que había visto en mi vida. Se notaba el amor entre ellas, pero el amor de verdad, no ese que hay ahora y que dura dos semanas, ese que perdura a pesar de los sinsabores, las peleas, los problemas, la gente, ese que no hace falta decirlo porque se ve de lejos con tan sólo contemplar sus movimientos, sus miradas y escuchar sus voces. Ambas cambiaban si les faltaba la otra. Eran vivas, alegres y con energía pero en gran parte era porque estaban juntas, por separado lo eran, claro que lo eran solo que algo menos, eran algo así como un pack, se complementan a la perfección, se daban lo que necesitaban en todo momento. Era algo obvio que estaban echas la una para la otra.

-¿Acaso puede darte esto todo el mundo?

-Sí, cualquiera puede darme un beso, cualquiera que le deje claro.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué?

-¿Entonces por qué me elegiste a mí?

-No te elegí yo, te eligió mi corazón porque lo cautivaste la primera vez que te vi en aquel salón de actos, tan inocente, eras tan correcta, tan expresiva, tan verdadera, tan real, tan perfecta. Porque un beso sin más puede dármelo cualquiera pero tú me lo das con todos los extras. Tú consigues con un beso  que sienta que soy feliz aunque mi día haya sido el peor, haces que sienta mil mariposas en el estómago, me haces temblar de arriba abajo, haces que mi sonrisa más verdadera sea cuando estoy contigo y cuando más cerca estoy de ti, que sonría sin saber el motivo concreto porque el motivo abstracto eres tú. Consigues que me guste cada palabra, cada mirada, cada gesto por pequeño que sea, aunque ni tú te des cuenta de ellos. Entonces un beso puede dármelo cualquiera pero que me hagan sentir que voy con los pies en el suelo mientras me vivo en el cielo sintiendo que mi vida es perfecta pese a que todo va  de mal en peor, eso sólo puedes conseguirlo tú pequeña.
Eso había sido lo más bonito que había escuchado en mucho tiempo, y lo más sincero también. Casi podía compararse con Bécquer o Shakespeare, no en la forma pero si en el contenido, era maravilloso.

La magia se rompió al ver a PJ corriendo hacia nosotras, yo pensaba que llegaba tarde y por eso corría tan sofocado, hasta que vi su cara casi tan desencajada como la de las chicas. Como de costumbre las cosas volvían a ir mal e intuía el por qué. La mujer. 

CONTINUARÁ.

By: GOAT

lunes, 20 de mayo de 2013

CASUALIDAD CAP.1

Estaba en mi cama, deprimida, mirando al techo pero sin ver nada, solo pensaba. Mis padres habían tenido una discusión y aunque se habían calmado ya se notaba que el final estaba cerca.
Nos mudamos a un pueblecito de Pensilvania  hará dos meses, al inicio de verano. Vivir en algún lugar de Estados Unidos era algo así como el sueño de mi madre pero no el de mi padre. Él adoraba su pequeña ciudad donde nació, creció y conoció a su esposa. Todos éramos de allí pero reconozco que no me sentía parte de aquel lugar, de hecho sentía cierto odio hacia aquella gente que sin llegar a hacerme nada no me dejaban tranquila. Me sentía observada en cada movimiento que realizaba, atada, resignada y esperaba con impaciencia el momento de salir de allí y dejar a toda esa gente pija y con vidas tan vacías que tienen que vivirlas a través de los demás. Por ello apoyé a mi madre incondicionalmente cuando tuvo que buscar trabajo fuera de España debido a la crisis y a la mala gestión de cada uno de los políticos, tuvieran el color o los ideales que fueran, entre todos estaban acabando con el país y nosotros debíamos ir en busca de la fortuna porque estaba claro que ella no iba a venir  a buscarnos a nosotros.
Mi hermano murió de una epidemia de meningitis cuando era pequeño por lo que podría decirse que soy hija única. Muchas veces me pregunto cómo sería pasar con alguien los malos tragos y, en especial, desde que vinimos aquí.
No me gusta la gente ni hacer amigos por lo que estoy completamente sola. Aun faltaba un mes para empezar el instituto así que salía a dar una vuelta de vez en cuando, con la música bien alta mientras paseaba  por los parques de aquel hermoso lugar,  en especial uno que estaba algo lejos de mi casa pero que era tan tranquilo y tenía tanta vida que daba igual si estaba sola o no, allí me sentía una más de aquel condado de Filadelfia, nadie se fijaba en mí, nadie conocía mi historia, nadie podía amagarme, juzgarme o criticarme, no allí.
Me estaba relajando al pensar en aquel sitio, eran las 3:50 am y no podía dormir, o mejor dicho, no quería. Mientras estuviera encerrada en mi habitación, o como me gustaba llamarla, “mi mundo”, todo iría bien, sin embargo si dormía un nuevo día llegaría y con él la cruda realidad. Llevaba varias noches sin dormir más de cuatro o cinco horas y estaba reventada por lo que me rendí ante la tranquilidad de aquél parque y me sumí en la calidez de mis sábanas.
El móvil me sobresaltó sacándome de un sueño que no podía recordar, lo cogí y sin mirar el número contesté pero en la otra línea comunicaban. Malditos tele operadores.
Eran las 11:30 por lo que mis padres estarían en el trabajo. Tenía que ir a la tienda  hacer la compra, la cual a esta hora se encontraría hasta los topes “¡Genial!”, por cosas como esta me encantaba levantarme tarde. Recogí la casa, me di una ducha para relajarme y despejarme, me vestí y me fui.
 La tienda estaba inusualmente vacía tanto de gente como de productos, vale que no fuera muy grande pero apenas había diez personas y eso contando con los trabajadores y eso por no hablar de los estantes los cuales estaban prácticamente sin nada. Le pregunté a la dependienta que estaba a mi lado, observando con la misma perplejidad que yo aquel curioso panorama pero la única respuesta que obtuve fue un escueto:

-No tengo ni idea de qué ha pasado hoy, ni siquiera tenemos ofertas.

Debía admitir que parecía algo desquiciada cuando dijo:

-  ¿No eres de por aquí verdad hija?

Me sorprendió esa pregunta pero contesté de todos modos.

-No, soy extranjera, de España, pero resido aquí desde hace dos meses, ¿por qué?

-Tú acento es…extraño. Dios mío libra a esta joven del mal. ¡Bendice su alma!

Vale, eso fue muuuy raro, después de soltarme eso se fue gritando y gesticulando en todas direcciones. Intenté obviar el espectáculo que acababa de dar esa señora y compré lo que pude. Llegué a mi casa, guardé la compra y cuando quise darme cuenta ya era la hora de la comida  por lo que, como todos los días de diario, comería yo sola. Me quedé pensando en aquella mujer, o, más bien, en su forma de pronunciar ese “extraño”, entiendo que mi acento sea distinto al de un nativo pero debía reconocer que me defendía bastante bien con el inglés, de hecho siempre fue una de mis asignaturas favoritas por mi facilidad con él. Aún así tampoco le di mucha importancia, quizás solo fueran imaginaciones mías o incluso una simple broma.
Terminé de comer, lavé los platos y me tumbé a ver las noticias. No me era agradable ver tantas desgracias pero me habían educado de esa forma lo que me gustaba estar informada y además, dicen que la información es poder ¿no?

Debí quedarme dormida de nuevo porque cuando me quise dar cuenta eran las cinco de la tarde así que me levante, me adecenté un poco para que al menos la gente no se asustara de mí y de mis pelos de loca y salí de casa dirección al parque.

Allí estaba yo como de costumbre, sola y con la música a todo volumen en mitad de un parque completamente verde, rodeada de gente que parecía feliz.
Estaba empezando a chispear y a levantarse  aire cuando noté el móvil vibrar en el bolsillo.

- ¿Diga? Es decir, hola papá, dime.

- Hola hija. Ya he avisado a tu madre, hoy no cenare en casa. He quedado con los chico del trabajo, es el cumpleaños de uno y nos invita.

- Amm…Esto...Estupendo, claro si, pásatelo genial y ya hablamos luego.

- Hasta mañana cielo.

- Adiós… - Pero no pudo oírlo puesto que colgó antes de darme tiempo a contestar.

Me sumí de tal manera en mis pensamientos que apenas me daba cuenta de que diluviaba y de que el viento arreciaba si no fuera porque estaba empapada y porque el aire venía de cara y era tan fuerte que apenas me dejaba andar. No veía ni oía nada, sólo movía mis pies de forma inconsciente arrastrándolos por el asfalto de la acera.

No me di cuenta de qué ni de cómo había pasado, sólo sabía que me encontraba tirada en el suelo y sin poder identificar con qué había tropezado. A mi lado se encontraba un banco con gente apoyada en él, a ambos extremos del hormigón por el que caminaba había hierba, que cubría gran parte del parque, un gran parque lleno de hierba que puede amortiguar mi caída voy y me caigo justo en el hormigón, así es mi vida, la ley de Murphy multiplicada por dos, si algo puede salir mal, no te preocupes, saldrá aun peor.
Un chico me sacó de mi aturdimiento y me devolvió a la realidad cuando me ofreció su mano para levantarme, cuando lo hice pude observar todo mucho mejor. Era un chico alto, de color, con el pelo muy corto y algo rizado y lo que más me llamó la atención, estaba seco. En ese momento caí en la cuenta de que un frondoso árbol les tapaba las gotas de agua, las cuales en mi caso ocupaban cada mínima parte de mi ropa y mi cuerpo. Reparé también en que detrás de él se encontraban dos chicas, debían ser novias pero ni lo tenía seguro ni me importaba aquel detalle. No hagas con los demás lo que no quieras que hagan contigo, en mi caso, juzgar.

- ¿Qué ha pasado? ¿Por qué me he caído?

- Tropezaste con mi pie, lo siento, no me di cuenta de que venía alguien. Soy…todo el mundo me llama PJ así que puedes llamarme así.

- Tranquilo estoy bien. Soy Aroa, encantada.

- Es un alivio la verdad, si te hubiese pasado algo me hubiera costado perdonarme. Estas dos son Cris y Alex, chicas, esta es Aroa.

- Encantadas de conocerte.

- Cris habla por ti. Yo que tú lo ponía a raya por hacerte la zancadilla.

- Alexandra cariño, no seas tan borde con la muchacha anda.

- ¡Te tengo dicho que no me llames Alexandra!

- Y yo que te lo llamare cuando quiera – Dijo Cristina mientras se reía por haber conseguido enfadar un poco a Alex.

- Dejar de discutir, vais a asustar a la muchacha. Lo de la zancadilla ya he dicho que fue sin querer, la chica no es tan asquerosa ni rencorosa como tú, Alex. –PJ se giró y le sacó la lengua mientras le guiñaba un ojo.

- Tranquilo, fue culpa mía, iba distraída y así pasa. En el fondo debería agradecértelo, me has sacado de mi atontamiento.

- ¿Problemas con un chico?

- Algo así. Con un hombre en verdad, uno que actúa como un crío escondiendo la cabeza bajo el ala.

- Entiendo, ¿tu padre?

- Sí, pero no es algo de lo que me apetezca hablar ahora y menos con desconocidos, sin ofender claro, pero tendréis mejores cosas que hacer.

- Puedes contármelo si quieres.

- Otro día.

- Pero…

- PJ déjala, ¿no ves que no le apetece hablar de ello? – Interrumpió Cris para echarme una mano a mí, a casi una desconocida y encima después de eso me sonrió. Definitivamente no estaba acostumbrada para nada a esto.

- Debo irme ya, se está haciendo tarde y mi madre debe estar a punto de llegar.

Esta vez fue Alex quien intervino:

- Parece que a mi chica le has caído bien – Al decir ese “mi chica” algo brilló en sus ojos, algo como felicidad y orgullo, orgullo de poder estar con ella, de que de veras fuese su chica – y he de reconocer que a mí también, a PJ todas las chicas le caen bien por lo que tampoco es ninguna novedad y su opinión tampoco cuenta mucho por lo que…

- ¡Eh! No es cierto.

- Y así se pasan todo el día, que paciencia hay que tener con vosot… - Cris no pudo terminar la frase sencillamente porque los labios de Alex se lo impedían, después le susurró algo que no fui capaz de oír aunque lo prefería así, era su momento por lo que preferí dejarles intimidad, después de eso Cris sonrió.

- Por dónde iba… ¡Ah sí! Por lo que si quieres te acerco a tu casa en coche, la lluvia cada vez va a mas, tu casa debe de estar lejos y no me atrevo a dejarte ir sola en tus condiciones, como te vayas tropezando con cada baldosa llegaras con múltiples fracturas.

- ¡Sí! Venga va vente con nosotras, es decir, nosotros.

- Gracias por excluirme del grupo, yo voy andando.

- Muy sutil Cris, PJ ya veo que las pillas al vuelo

- Venga ya ha sido un lapsus sin importancia.

PJ puso una sonrisilla inocente y  a continuación añadió:

- Lo sé. Y Aroa, te aconsejo que aceptes o te meterán a la fuerza en el coche.

- ¿Y quién te dijo que no lo vayamos a hacer ya? – Cris se abalanzó gritando y riendo a por mí y sin darme tiempo siquiera a reaccionar me cogió del brazo y tiró de mí.

Se notaba que era una chica viva, feliz. Me encantaría poder integrarme un poco en el grupo pero todos eran así y no encajaba mucho con ellos, éramos como polos opuestos.
Pasamos el camino hablando de cosas banales, sin importancia pero nos reímos, me reí. Hacía meses, muchos, que no me reía tanto ni tan sinceramente a pesar de que el trayecto era de apenas diez minutos. Alex conducía y por lo tanto debía indicarle de vez en cuando por donde ir aunque le describí cómo era el sitio donde vivía y se ubicó bastante bien. PJ era el copiloto, cosa que por lo visto era algo raro pues ese era el sitio de Cris, que estaba sentada en los asientos de atrás, detrás de PJ para ser más exactos. Mi sitio sobra decirlo, detrás de Alex, la cual de vez en cuando me miraba por el retrovisor con curiosidad y complicidad, al menos eso parecía, y yo le devolvía una sonrisa tímida.

Al llegar mi madre ya estaba en casa pero no le importó mi tardanza, de hecho hasta se alegró de que hubiera estado con alguien. Durante la cena le hablé de las chicas y de PJ, me dijo que “buscaría información en su mágico ordenador” como ella decía, vamos que cotillearía en la base de datos de su ordenador para ver si había algo interesante relacionado con ellos. Sobre PJ me dijo que conocía a su padre, trabaja en el mismo periódico que ella pero no sabía decir si, al igual que ella, era o no un redactor. Aparte de eso me contó que tal le fue el día. Me estaba hablando sobre un artículo que escribió esta mañana y toda su historia, pues decía que le parecía apasionante, cuando la llamaron al móvil, ante eso puso los ojos en blanco y cara de resignación por lo que intuí que eran asuntos del trabajo. Contestó, habló y de pronto se quedó seria, pálida incluso, le dio las gracias a su informador y colgó. Estiró la mano con la palma levantada, lo que quería decir que me guardase las preguntas hasta dentro de unos minutos, primero debía ordenar sus ideas y beber agua, después ella misma me contaría con pelos y señales.

- ¿Has visto algo raro en la tienda hoy?

- Sí, apenas había comida y aún menos gente. ¿Por qué? ¿Qué ocurre?

- Era Frank, un compañero de trabajo pero no quería nada sobre eso, solo avisarnos. Una mujer se ha escapado del psiquiátrico, una ultra católica. Por lo visto estuvo a punto de suicidarse cuando se enteró de que su hija había abortado, fruto de un noviazgo efímero y que su marido le engañó con un hombre extranjero o, como ella dice, con un acento extraño. Desde entonces carga contra todo aquel que considera extranjero u homosexual, lo sea de verdad o no.

- No me digas más, no te habrá dicho algo de que desvaría y va diciendo cosas como “Bendice tú alma” o algo así.

- Aroa hija, si es una loca tendrá que desvariar ¿no? – Me dijo entre risas.

- Cierto, algo tonto por mi parte – Fingí que me avergonzaba.

-Pues en verdad si, va diciendo eso a todo el mundo que ve con alguna de esas características, es como su forma de marcar a sus víctimas. ¿Cómo sabes eso? ¡¿No me digas que te la has encontrado?!

-Mamá por favor tranquilízate o la que se va a volver loca vas a ser tu…más aún quiero decir. – Intenté relajar el ambiente y por lo que se ve funcionó porque se le escapó una sonrisilla, me sacó la lengua y se tranquilizó un poco. Lo último que necesitaba es que se tomara este asunto como algo personal y se expusiera ante aquella mujer, yo me encargaría de todo. –Sí, me encontré con ella en la tienda, me dijo todo eso de la bendición y el acento extraño. Ella inició la conversación, se hacía pasar por una dependienta a juzgar por el uniforme que llevaba.

- Vaya eres toda una sabuesa. – Lo dijo con tono irónico aunque creo que lo hizo para intentar ocultar la ansiedad que le estaba entrando, cosa que aún no sabía que era imposible, los ojos se le agrandaban, imperceptiblemente para alguien que no la conociera pero era demasiado llamativo para mí.

- Tranquila mamá estaré bien, te lo prometo. Llamaré a PJ y hablaré con las chicas para que tengan cuidado. No saldré sola a la calle, todo está bien.

- Sí, todo está bien. Se ha hecho tarde, creo que deberíamos ir a la cama.

Estaba claro que no quería seguir con el tema por lo que insistir en él sería una batalla perdida y tampoco tenía muchas ganas de nada a estas alturas de la noche, tenía cansancio acumulado, el día fue intenso y ya sólo tenía ganas de dormir tranquila. Sí, tenía ganas de dormir, increíble, creo que debía agradecérselo a PJ y a las chicas.
Nos levantamos, recogimos la mesa, nos pusimos el pijama, nos dimos las buenas noches y en cuanto me tumbé en la cama caí rendida.

De pronto un golpe sordo en mitad de la noche me sacó de mis sueños. Algo no iba bien.

CONTINUARÁ.

By: GOAT


viernes, 3 de mayo de 2013

Nueva historia

HOLA MUNDO!!
Después de tanto tiempo desaparecida os comunico que tengo una nueva historia entre manos y que este verano la subiré si todo va bien y eso si, con mas rapidez que el verano anterior espero.
También estoy empezando a hacer cambios en el diseño del blog, quiero cambiar algunas cosas por lo que poco a poco lo iré cambiando. Tened paciencia, GOAT ha vuelto y se esta renovando!!

Fdo. GOAT INFINITY